«Es un lujo trabajar con Félix Sabroso»

18/05/2018

Bibiana Fernández espera ilusionada sus actuaciones en Fuerteventura y Gran Canaria, aunque siente pena de que se trate de un «viaje relámpago» que no le permitirá disfrutar de «esas maravillosas islas», apunta por teléfono desde Madrid.

Vuelve al archipiélago para protagonizar «dos de las últimas funciones» previstas dentro de la gira nacional de El amor está en el aire, un espectáculo escénico y teatral escrito y dirigido por el grancanario Félix Sabroso. Mañana se representa, a partir de las 20.30 horas, en el Palacio de Formación y Congresos de Puerto del Rosario, y el domingo, a la misma hora, en el Teatro Víctor Jara de Vecindario, en el municipio de Santa Lucía.

Bibiana Fernández da mucho valor a que esta obra, que considera como «un hijo al que amo», pueda ser disfrutada en el archipiélago natal de su autor y director. «Es un lujo trabajar con Félix Sabroso y un enorme director de actores. Es un gran amigo, pero cuando trabajo, la amistad se queda fuera. Con él tienes libertad absoluta como actriz, pero siempre condicionada. Puedes darle cosas y después te las compra o no. Lo que siempre tuvimos claro es que había que trabajar a favor de obra, lo que resultó sencillo porque nos conoce muy bien», apunta la actriz en referencia a Manuel Bandera, con el que protagoniza esta pieza.

Al otro protagonista de El amor está en el aire, Bibiana Fernández lo conoce desde «hace más de 30 años». «Javier Serrano, que fue mi pareja y representante, ya nos quiso unir en un proyecto hace unos 25 años. Al final lo hemos conseguido con esta obra de Félix», señala.

Fernández considera que «la empatía» que hay entre ambos ha sido un aliado artístico. «La verdad es chivata. Se nota, dentro y fuera del escenario. Tenemos una comunión muy sana y trabajando es como si estuviésemos en la intimidad, muy cómodos. Las grandes relaciones no son cuando estás con la pasión del primer día, sino cuando eres capaz de compartir los silencios. Eso es lo que me pasa con Manuel Banderas, al que adoro», añade.

Este montaje transcurre mientras se desarrollan diez pasajes en torno al amor, como ya anticipa el título. «La función habla de algo tan común como los sentimientos y el amor, en todos sus estadíos. Desde la pasión inicial, hasta la llegada de la rutina y la costumbre, los desengaños, el rencor y las ganas de volver a empezar...», desvela sobre un espectáculo de una hora y veinte de duración.

Durante el desarrollo de El amor está en el aire, la música tiene un papel determinante. Se suceden temas como Hablemos del amor, de Raphael, Yo no soy esa, de Mari Trini, Contamíname, de Ana Belén, No puedo vivir sin ti, de Los Ronaldos, o Muere de amor, de Rocío Jurado, entre otros.

«La obra aporta, además de un punto de vista divertido, uno musical. La música es una continuidad del propio texto. Manuel y yo cantamos, aunque no somos cantantes, mientras avanzamos con el texto. Todos tenemos una banda sonora en nuestro ADN. En la función pasa lo mismo. Tiras de una música o de otra según el momento en el que está el personaje. Así, pasamos de los boleros a temas de Alaska, Armando Manzanero, Alejandro Sanz o Los Ronaldos», explica entre risas.

La actriz afronta estas dos funciones con un cierto aire de despedida. «Lo vamos a despedir con mucha pena. Pero es una obra que no se irá. Se queda dormida. Me dolerá, pero tengo que decir que todos son buenos recuerdos. He llegado al teatro en días malos, pero una vez que he entrado al escenario, se me olvidaba todo. Me ha permitido trabajar como en las antiguas compañías de teatro, donde se formaba como una familia. La llegada, como invitados para la extensión en Madrid, de Alaska y Mario Vaquerizo, fue un gustazo. Son un encanto», añade.