«El teatro es crítico. Siempre. Si no, no es teatro»

27/11/2019

Una cosa es ser crítico y aspirar a que el espectador piense y analice lo que se le presenta, y otra es llevar a cabo un montaje panfletario. A partir de esta importante distinción, asegura Sergio Peris-Mencheta que se desarrolla el montaje Lehman Trilogy, que se representa el próximo viernes y sábado, días 29 y 30 de noviembre, en el teatro Cuyás de la capital grancanaria.

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«El teatro es crítico. Siempre. Si no, no es teatro. Otra cosa es que sea panfletario, que no es el caso. Habla de manera objetiva de lo que pasó a través de una familia convertida en paradigma del capitalismo salvaje. Cuenta los hechos. El espectador detraerá sus conclusiones», subraya el director y a su vez responsable de la adaptación española de esta obra de Stefano Massini.

Se cuenta cómo arrancó el imperio de la familia Lehman, en Nueva York, en el siglo XIX, y su cómo el gigantesco imperio financiero quebró el 15 de septiembre de 2008, convirtiéndose en uno de los múltiples causantes de la crisis económica que aún colea en todo el planeta.

Este montaje, que ha entusiasmado a público y crítica desde su estreno en España, en agosto de 2018, no es teatro de tesis, sino puro entretenimiento, con música, bailes y mucho humor.

«El texto original es una balada de cinco horas. A la hora de meterle mano a la adaptación surgió la idea de hacerlo en clave musical, con un doble propósito: que ayudara a ubicar cada momento en el tiempo y en el espacio, y que fuera más digerible la información», comenta.

Eso sí, Peris-Mencheta aclara que no trabaja pensando en los gustos del público. «Nunca me planteo si va a gustar al espectador. Eso lo dejo para el día del estreno. Hasta entonces, me preocupa pasarlo bien, pegarme el viaje junto al equipo, disfrutar de contar la historia», afirma el artista madrileño.

Explica que fue difícil encontrar un elenco de actores tan versátiles como los que requiere Lehman Trilogy, ya que durante las tres horas y media –con dos pausas– que dura el espectáculo da vida a más de un centenar de roles.

«Fue complicado. Y seis covers para cada uno de los actores lo fue aún más. No es fácil lo que hacen encima del escenario. Yo sería incapaz. Interpretan más de 140 personajes durante las más de tres horas y son a la vez el coro, la orquesta y el cuerpo de baile».

Reconoce que esta función escrita por Massini se puede hacer «de mil maneras».

«En realidad, es un poema en verso libre de cinco horas, que podrías hacer como un monólogo, como una obra con tres actores como hizo Sam Mendes en Londres, con una con seis como nosotros (que además añadimos el componente musical) o con veintitantos, como se hizo en el Teatro Pícolo de Milán.