César Manrique también fue niño

09/09/2019

Actuar ante casi un millar de personas durante diez funciones en el coliseo más prestigioso de Gran Canaria y rodeados de un elenco profesional de setenta artistas es el sueño que están viviendo con intensidad los niños canarios Hugo Cruz y Javier Suárez, ambos de nueve años de edad, quienes se repartirán el papel del César Manrique niño que forjó sus sueños en la playa de Famara.

César Manrique, el musical se inicia con ellos y Mingo Ruano sobre la escena. «Aquí suena el Atlántico», le dice el actor que interpreta al artista lanzaroteño al pequeño que juega arrastrando sobre la arena un carrito de madera. Porque bajo el sol de Famara comenzó todo: esa curiosidad que enriqueció el alma de Manrique con una fascinación difícil de explicar.

A pesar de su corta edad, los dos pequeños de la producción que se estrenará del 12 al 22 de septiembre en el Pérez Galdós, ya han afrontado sus pinitos en el escenario. «Llevo bailando desde que tenía 3 años y estoy en una academia, así que en fin de curso, navidad y carnavales siempre tengo actuaciones», señala Hugo, que actuará en funciones alternas turnándose con su compañero y ya amigo Javier. «Nuestro papel es el del niño César, aunque no tenemos mucho texto, tenemos coreografía y aparecemos en dos partes muy importantes de la obra».

Javier acaba de terminar cuarto de Primaria con muy buenas notas. Ha participado en cortometrajes y algún documental pero nunca ha subido a un escenario, hasta ahora. Su debut se producirá el 12 de septiembre. «Ahora estoy muy tranquilo. Mi primera aparición en la función es justo al comienzo del espectáculo..., me imagino que cuando vea a tanta gente mirndome me pondré algo nervioso, sobre todo los primeros días», explica Javier, quien junto a Hugo asegura conocer su papel y la figura del artista lanzaroteño perfectamente. «Sabemos que era una persona muy importante, que le encantaba pintar, hacer esculturas y que era un artista en todo lo que se proponía».

La despreocupada infancia del artista, que representan Hugo y Javier, transcurrió en una casa junto al mar, en Caleta de Famara, unos años que el mismo César Manrique recordó siempre como una de las etapas más felices de su vida. «Famara es como una sirena tendida sobre esta orilla, sobre la orilla de mi infancia», le dice César al niño que recoge cangrejos blancos y emula al artista que dibuja figuras y formas sobre la arena de la playa ayudándose de una ligera vara de caña.

La oportunidad para Hugo y Javier de interpretar al niño César llegó cuando se presentaron, junto a otros diecinueve niños en el casting que tuvo lugar en el Gabinete Literario realizado el pasado mes de abril. Tras la sorpresa del primer momento los dos han recibido el apoyo y el cariño de su familia y amigos. «Toda la gente que conocemos va a ir a vernos al teatro», señala Hugo emocionado.

Son niños, pero son profesionales que actuarán delante de espectadores que han pagado su entrada por ver este musical que impulsan Mestisay y Clapso Producciones Teatrales. En esa gran familia destaca el papel de María de Vigo, ayudante de dirección de Israel Reyes de César Manrique, el musical. Se ha convertido en la tutora de ambos durante la fase de ensayo, estando muy pendiente de lo que los dos pequeños requieren.

María de Vigo confiesa «estar flipada» con la profesionalidad que muestran los benjamines de la producción.

«La profesionalidad, la disciplina y el ritmo que han demostrado desde el primer día de ensayo es admirable. Es cierto que tienes más mimo, más cuidado y atención con sus ensayos, pero a la hora de trabajar han sido tan profesionales como el resto del elenco», dice la actriz y adjunta a la dirección.