Entrevista

Carmen Ruiz: «El vértigo del teatro me pone las pilas»

18/11/2019

La actriz subirá a las tablas del teatro Cuyás el próximo fin de semana con ‘Siete años’, un ‘thriller’ psicológico adaptado al teatro y dirigido por Daniel Veronese.

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— ¿Con qué sensaciones sale el público de la función de Siete años?

— La verdad es que es una función sorprendente y también lo es la respuesta del público. Cuando empieza, todo el mundo está atento a qué les pasa a los personajes. Quieren saber por qué les persigue Hacienda, pero luego el público se queda ojiplático y se ríe de cosas bárbaras. Hay mucha comedia negra. Les divierte ver cómo se destrozan los unos a los otros. Eso los deja anonadados y también cómo acaba. Dicen; ¡madre mía!, ¡qué maravilla, qué ritmo!... No es una comedia fácil, ni algo liviano.

— En las situaciones de crisis sale lo peor del ser humano, ¿la gente se siente reflejada en los personajes?

— No sé si reflejada pero sí se plantean ¿qué precio tendría uno? ¿todos tenemos un precio? ¿qué precio es el mío? ¿Cuánto vale para ti ir siete años a la cárcel? ¿Estarías dispuesta a ir por X millones de euros o venderías a tu mejor amigo? La gente, más que identificarse, se pregunta: si me pasara a mí, ¿qué haría en una situación tan delicada?

— ¿Quién es Verónica?

— Verónica es la única mujer de esta compañía. Es una tiburona de los negocios. Tiene mucha fuerza. Ella tuvo el sueño de montar la empresa y lo sacó adelante. Es una mujer de ciencias, de matemáticas. Es bastante fría y calculadora, pero tiene su corazoncito, su lado más sensible que se ve en la función.

— Esta obra surgió de una película de Netflix, ¿cree positivo que la televisión determine los contenidos del teatro? ¿La narrativa televisiva, sobre todo la de las series, está dejando atrás a la teatral?

— Fue la primera película española producida por Netflix. Creo que hay películas que se prestan a ser llevadas al teatro por el formato que tienen –porque los personajes no se mueven de un sitio y la trama se resuelve en una hora, durante una cena o en una reunión– y porque hablan de temas que están en auge; como la corrupción, las relaciones sociales, la traición... También hay funciones de teatro que se pueden llevar al cine.

— Pero parece que las series han acaparado la narrativa actual.

— Yo busco ratos para leer y para ver series. Lo de las series está en auge con las plataformas y hay muchísima oferta. Está arrinconando al cine. Hay más series que cine. El teatro es otro código. Siete años no tiene nada que ver con la película, aunque partan del mismo texto. Tiene otro código, otro ritmo, el directo del teatro... Me gusta la televisión y el cine, pero el directo del teatro no se puede sustituir por nada. Es mágico.

— ¿Qué le aporta Daniel Veronese a Siete años? ¿Es fácil trabajar con él?

— He tenido la suerte de trabajar por segunda vez con él. La primera fue en Bajo terapia. Es un director extraordinario. No se ve su mano en los montajes. Solo quiere contar la historia bien contada. Hay mucho trabajo en equipo en las obras de Veronese. Somos un engranaje perfecto para contar la historia. Trabaja desde la verdad y la realidad. Lo que le gusta es que el espectador sienta que mira por una mirilla algo que sucede de verdad. Intentamos que en cada función suceda por primera vez.

— Combina televisión, cine y teatro, ¿dónde se siente más a gusto?

— Son medios distintos, pero un actor es actor en cualquier medio. Trabajar es difícil. Nunca he dejado de hacer teatro aunque haga televisión. No he parado de hacer teatro desde hace muchos años. Me pone los pies en la tierra y me coloca en un sitio que me gusta mucho como actriz. Aprendo mucho, no hay espacio para el error, no hay repetición. El vértigo del teatro me encanta y me pone las pilas.

— ¿Tiene lazos con Canarias?

— Tengo amistades en Gran Canaria y en Fuerteventura. Me gusta mucho Canarias. Tenemos un paraíso.

— Supongo que Félix Sabroso ya no cuenta como canario.

— Félix y Dunia Ayaso han sido para mí muy importantes. La serie Mujeres fue la primera serie que hice en mi vida. Hasta entonces solo había hecho teatro. No había hecho cine. Tenía mi formación en la escuela y había hecho varias obras de teatro. Fue una experiencia brutal. Félix y Dunia eran el tándem perfecto. Ella era la mamá de todos. Era un referente y me enseñó muchísimo. Le tengo un cariño enorme. Era un ser extraordinario. Dunia nos falta y se nota mucho.