Viaje histórico por el espíritu de Fray Lesco

09/02/2018

La isla necesita la puesta en marcha de una escuela que forme a artistas y a artesanos. La misma contará con una serie de principios claros, entre los que destacaban el autodidactismo, la autonomía personal de cada alumno, el compromiso con el entorno, y el conocimiento de los grandes maestros de la historia del arte.

Estas ideas, postulados por Fray Lesco, pseudónimo de Domingo Doreste, a comienzos del pasado siglo se convirtieron en una parte esencial de la centenaria Escuela Luján Pérez.

Se recogen y se analizan en el volumen escrito por Frank González, Jonathan Allen y Mariano de Santa Ana, que ayer se presentó en el Museo Canario de la capital grancanaria.

El libro La escuela Luján Pérez. 100 años, de 180 páginas, recopila toda la historia de esta institución, desde su nacimiento, en 1918, hasta la actualidad.

«El concepto general del libro se puede resumir en una revisión de la historia de la Escuela Luján Pérez desde un punto de vista institucional. Esto se traduce en que se hace un esfuerzo a la hora de recuperar los nombres de los profesores, del cuerpo directivo, las distintas sedes que ha ocupado. Pero se tiene un especial énfasis en los alumnos, sobre todo en torno a los años 50, ya que se perdió toda la información y los listados de aquellos años», explica Frank González, coautor de esta publicación.

La escuela Luján Pérez. 100 años se divide en cinco secciones fundamentales, apunta González. La primera, como es lógico repasa la puesta en marcha de la institución y culmina en 1927, con la muerte de Juan Carló. Este capítulo corre a cargo de Jonathan Allen.

La segunda y tercera parada del libro llevan la firma de Frank González. Repasa los caminos por los que transitó la escuela entre 1927 y 1947, con Eduardo Gregorio al frente de la institución.

Santiago Santana tomó el testigo entre 1947 y 1957, espacio temporal en el que la Escuela Luján Pérez contó con cinco sedes distintas.

Jonathan Allen ha sido el encargado de recuperar «la segunda edad de oro» de la Escuela, tal y como Frank González denomina los años sesenta de este enclave cultural, periodo en el que pasaron por sus aulas artistas como Paco Sánchez, Manolo Ruiz o Rafaely, entre otros.

Mariano de Santa Ana, por su parte, firma el recorrido histórico que transcurre entre 1972 y 1996, donde el lector podrá descubrir cómo la Escuela vivió la Transición y la vinculación con el exterior propiciada por Felo Monzón.

El libro concluye con el repaso a su historia desde 1996 hasta la llegada del actual director, Orlando Hernández, en 2006, y los retos presentes y futuros de la escuela.