Tato Gonçalves y sus 100.000 regalos visuales

17/07/2017

Mientras recolocaba las cosas de su estudio, Tato Gonçalves sintió una punzada aguda. «Vi un montón de obras empaquetadas, apiladas y mirando a la pared. Me dio yuyu», explica el fotógrafo que, en ese momento, pensó que la mejor solución para darles una nueva vida era donarlas a los grancanarios.

/ Las Palmas de Gran Canaria

Me dio pena verlas así. Las fotografías se hacen para que se vean. Las haces porque quieres contar una historia», resalta este narrador visual que ha donado al Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) 150 obras físicas, entre fotos y piezas de arte de su colección personal, y 100.000 imágenes de su archivo digital, aún por clasificar y entregar.

Unas y otras constituyen el resumen de más de 30 años de trabajo, además de algunas obras de pintores y escultores que le pagaron su trabajo con sus piezas artísticas. «Mi casa está repleta de arte y el estudio quiero que sea cada vez más pequeño. Cada vez tengo menos necesidades. Estoy más zen», comenta el creador.

Quizá esta donación le sirva para celebrar los 65 años que cumplirá el 21 de julio, aunque no piensa jubilarse y menos ahora, cuando tiene un montón de proyectos, como el Atlas gastronómico de la pesca en Canarias, con Yuri Millares y José Soler.

Entre las imágenes que ha donado al museo del Cabildo, abundan los retratos. «Muchos son de personalidades de la cultura, otros los hago por encargo o a gente que me apetece. Me gusta un rostro y quedo con esa persona para hacerle una foto en el estudio», dice Gonçalves que tiene en el paisaje grancanario uno de sus motivos favoritos. «Me gusta la soledad del paisaje. Ir a patear y encontrar un espacio. Ir sin metas y reparar en la luz o en lo desértico», explica.

En estos días, 15 de sus obras se exhiben en la última planta del CAAM. Son solo una muestra del contenido de su fabuloso archivo que incluye series como Los colores del vino, La otra visión del cielo, Construcciones de Eva, donde retrató a madres de creadores incluida la suya; El espacio sumergido en el que crea un entorno fantástico y marino manipulando rincones de plataformas petrolíferas, la multiculturalidad grancanaria de los rostros de Islamundi o los retratos de su proyecto Gestos y caretos.

Creía que deshacerse de su obra le iba a apenar. «Pero no. Estoy satisfecho», dice luciendo una amplia sonrisa.