Simon Njami: «Los idiotas están en el poder y eso es peligroso»

El escritor, crítico de arte y comisario de exposiciones, además de profesor y consultor de artes visuales del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, impartió ayer una charla en Casa África en el marco de la exposición ‘El iris de Lucy’ que se exhibe allí y en el CAAM.

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Simon Njami: «Los idiotas están en el poder y eso es peligroso»

— Esta noche [por ayer] ofrece una charla. ¿De qué hablará?

— De demonios y brujas porque para mí es una metáfora de la forma en la que las mujeres han sido percibidas a lo largo de la historia.

— ¿Y cómo lo relaciona con la muestra ? ¿Es la otra cara de esa visión tópica?

__ Sí. El poder, en la actualidad se representa en la figura del varón blanco, anglosajón y protestante. Esa es la figura que ocupa la cúspide social. Para la élite, para los detentores del poder que marca la estética y la política dominantes, todo lo que no sea esto, que no sea este varón, blanco, anglosajón y protestante es otra cosa. Lo que no es eso es algo extraño. Lo que no es así es una mujer, un negro, un amarillo... Cualquiera que se salga de su categoría es otro. Yo reflexiono sobre la otredad y sobre cómo la mujeres son vistas como el otro. Tal es así que, por ejemplo, los afroamericanos que en los 50 y 60 cuando estaban luchando por los derechos civiles usaban el mismo lenguaje que en el feminismo.

— En exponen mujeres artistas africanas, ¿triple discriminación?

__ Exacto. Pienso que todas ellas son mujeres, africanas y artistas maravillosas porque lo han hecho todo. Son mujeres y sufren discriminación. Son africanas y sufren el racismo por la raza, y son artistas y sufren el estigma que sufren los artistas. Pienso en Francia, allí tenemos a Marine Le Pen y su gente y mire lo que hacen. Cuando no entendemos algo, para eliminarlo, decimos que es brujería, que es el demonio. En los tiempos de Torquemada y sus amigos esa era la política oficial. Lo que no entendían, a la hoguera por brujería. Había que quemarlo. En esos tiempos se estaba en contra el arte, de la ciencia y del conocimiento y por eso hablamos de una época oscura y de oscurantismo. Cuando Galileo dijo que el Sol no giraba alrededor de la Tierra sino al contrario le dijeron que o se callaba o le cortaban el cuello. A las mujeres, en la Edad Media, cuando hacían cosas que no eran «propias» de mujeres se las consideraba brujas porque se creía que una mujer por sí misma no las podía hacer, una mujer no se podía imponer al poder o contestar al poder del hombre. Hay un estudio reciente que dice que los hombres al verse frente a las mujeres empoderadas comienzan a perder su masculinidad. Tengo una amiga que dice que estamos en un momento en el que los hombres no son hombres, que son más femeninos... Es difícil encontrar un hombre que no esté asustado por todo esto porque hemos llegado a un momento en el que el hombre no necesita ser hombre.

— Cuando usted comenzó en el mundo del arte reivindicaba visibilidad para arte africano

__ Walter Benjamin decía que la historia la escribían los conquistadores, los vencedores. Pero eso no significa que sea correcto. Antes se pensaba que todo lo que estaba escrito era verdadero. Mi trabajo siempre ha sido escribir sobre la historia en el contexto de la historia. No solo reivindicar, es algo más abierto. Las cosas están escritas desde un lado. Yo le cuento a mis estudiantes que Hegel dijo que África no está en la historia. Sin embargo, un filósofo en Tombuctú decía que Europa no estaba en la historia. La historia es subjetiva y la mentira surge cuando se trata de convertir esa subjetividad en historia universal. En Europa se ha asumido que la historia europea es la historia universal. Es el problema que tiene creer que lo que dice Hegel es correcto. Yo intento salvar a la gente de esa ceguera. Sartre llamó la atención sobre la mirada del otro, la mirada de los africanos sobre los europeos, en una introducción a un libro. Quería que sintieran el shock. Es estúpido pensar que porque el arte africano no hable nuestro mismo lenguaje es más simple. El arte africano no son solo máscaras. Creer eso es como si dijeras que todo el arte europeo es religioso.

__ ¿Ha cambiado algo en estos años?

__ Sí. Las cosas están cambiando. Ahora hay más información, se puede cuestionar lo que dicen otros, no como antes que te creías todo lo que estaba escrito o lo que se decía en la televisión. Hay más africanos en Europa y se distribuye diferente la información. Puede que gente como Le Pen piense que los africanos se acaban de caer de un árbol, pero la mayoría de la gente sabe que entre los africanos hay filósofos, profesores, astronautas, lo que quieras.

__ ¿Pero precisamente el auge de gente como Le Pen o Trump no nos pone en peor situación?

__ En el mundo hay idiotas. Tienes idiotas en Europa, en África, en Asia. Lo que está ocurriendo ahora es que los idiotas están en el poder. Eso es lo peligroso. Lo extraño es que, por un lado, en el mundo hay más conocimiento, sabemos más. Pero, por otro, la gente vota por idiotas como Erdogan, Putin, Trump, Le Pen, por el Brexit... Son tiempos extraños en el que los demonios son los otros. Son temas que deberían tratarse desde la filosofía y el arte. La filosofía nos permite enseña cómo vivir juntos y el arte no es solo estética es también filosofía.

__¿Qué papel tiene el arte?

__ El arte es una nacionalidad. Un artista es alguien que dice soy artista. Yo soy este. Es una nacionalidad que se encuentra en todas partes, es una transnacionalidad, un país sin fronteras. Usa un lenguaje que transforma una cosa invisible en visible. Todos tenemos emociones, pero un artista las transforma en algo diferente.

__Usted defiende que el arte es siempre político.

__ El arte, necesariamente, es político en el sentido griego del término, de polis, de la ciudad de los ciudadanos. Del vivir juntos. Los artistas no viven en islas solitarias, son ciudadanos, pero hablan de otra manera. Picasso con el Guernica expresa una emoción sin un eslogan que diga: «Paren la guerra, dejen de matar», pero en realidad expresa eso, aunque de otra manera. Todos los artistas son seres humanos y, por tanto, tienen ideas políticas.