Paricio y Picasso se ven las caras en Londres

Picasso aspiraba a colgar sus cuadros junto a los de sus grandes maestros; Velázquez, Goya, El Greco, Rembrandt...», dice Pedro Paricio (Tenerife, 1982), que en los próximos días, siguiendo la estela marcada por el malagueño, tendrá el honor de colocar sus pinturas, impresiones sobre papel, grabados y esculturas junto a 62 obras realizadas por esta figura central del arte del siglo XX. Lo hará en la galería londinense Halcyon donde, una vez que se descuelguen las obras de Andy Warhol, se exhibirá el proyecto Paricio/Picasso que podrá apreciarse en la prestigiosa sala entre el 9 de marzo y el 24 de abril.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

El artista canario parece haber tomado el guante lanzado por el crítico y comisario David Sylvester quien, en uno de sus libros, decía que «Picasso es el objetivo a batir. Picasso es el pistolero más rápido del Oeste, que debería ser retado por cualquiera que quiera medirse a sí mismo», tal y como recuerda en el catálogo de la muestra el investigador Giovanni Casini, adscrito al Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Paricio confiesa que no pudo esquivar el desafío. «Es un maestro al que admiro y he querido adentrarme exclusivamente en él para incorporar sus enseñanzas a mi obra y, luego, escapar de él. Cuando te enfrentas a un artista tan grande es difícíl no ser absorbido», dice el artista desde su estudio de Tenerife, donde ultima su desembarco en Londres.

Su proyecto le obligó a sumergirse en la vida y la obra del malagueño. «Llevo dos años comiendo, merendando y cenando con Picasso. He visto muchas exposiciones y he estado leyendo mucho. Ha sido una enfermedad», comenta el autor que durante su investigación se ha topado con biografías condescendientes y otras extremadamente críticas que han buceado en las oscuridades más profundas del autor del Guernica.

Ese conocimiento lo empujó a hacer una lectura personal de la obra de Picasso. Para ello, escogió piezas de todos los periodos de su trayectoria, siempre y cuando le sirvieran para plasmar su propia cotidianidad. «Su obra es autobiográfica, una especie de diario de su vida con la mujer, el amor, la destrucción y el deseo como temas fundamentales. También se aprecian cuestiones políticas, sus cambios de humor y localización... Su obra plasma su visión del mundo. En mi trabajo también se refleja. Al final, llevo la obra a mi propia vida. No voy a montar un proyecto sobre la vida de Picasso. Tampoco quiero ser Picasso, porque Picasso solo hay uno. Igual que Miguel Ángel o Durero. Cada uno tiene que tener su propia voz. Tampoco creo que Picasso quisiera ser Velázquez cuando pintó su versión de Las meninas. Lo he usado como excusa para contar mi vida y aprender de él», subraya Paricio, que en este proyecto retrata a su compañera, a sus hijos e incluso el Teide. «En Tenerife, no importa lo lejos que vayas porque el Teide siempre está ahí. He tardado en darme cuenta, pero es lo mismo que me pasa con Picasso. Siempre está ahí. Es mi Teide. Solo ahora me he sentido con el bagaje y el valor suficiente para encararlo», afirma Paricio.

Sin embargo, el historiador francófono y experto en arte, John Finlay, sostiene que el artista canario solo ha imitado el canibalismo artístico que Picasso puso en práctica con el arte africano, los elementos surrealistas y autores como Manet, Renoir, Rembrandt o Ingres, entre otros. «Es como una carrera de antorchas», explica Paricio que se siente como un corredor que ha cogido ese testigo picassiano para legar ese fuego a sus sucesores.

, Pedro Paricio (2017) /

Libertad, audacia y humor compartidos.

«No hay honor más grande que exponer con Picasso», dice entusiasmado Pedro Paricio, cuyas reinterpretaciones de la obra del malagueño dialogarán con unas 60 piezas de los fondos de la Halcyon Gallery firmadas por el autor de Las señoritas de Avignon.

El artista canario desconoce qué trabajos de Picasso ha elegido la galería para acompañar sus cuadros, grabados, impresiones en papel y esculturas metálicas exhibidas hasta el 24 de abril.

De hecho, Paricio escogió con toda libertad las obras picassianas en las que se ha basado. Entre ellas están las escenas circenses pobladas de arlequines del periodo rosa de Picasso, Los tres músicos (1921), los retratos de su amante Marie-Thérèse Walter de los años 30, distintas escenas de baño, Los amantes (1923) o Niño con paloma (1901 ). En estas piezas Paricio encontr un reflejo de su propia vida y de su forma de entender el arte.

También ha formulado propuestas atrevidas donde mira a los ojos al genio malagueño con humor. Es el caso de la serie Paricio Clásico 2018, donde el canario interviene con collages y pintura en reproducciones de los carteles originales de las exposiciones históricas de Picasso para incluir su nombre y codearse con el «monstruo» del arte contemporáneo, como lo llama Paricio. Así, el tinerfeño crea pósters de muestras protagonizadas por ambos en un futurible año 2992.

Es en sus esculturas donde se separa rotundamente de Picasso y aísla los elementos geométricos y coloristas que, sin embargo, inserta en diez grabados de Suite Vollard, usando una técnica inventada para la ocasión.

, Pedro Paricio (2018). / Imagen cedida por Halcyon Gallery.

Una trayectoria brillante.

Formación y periplo. - Pedro Paricio (Tenerife, 1982) estudió Bellas Artes en La Laguna y Salamanca, licenciándose finalmente en Barcelona en 2006. Hasta 2011 vivió en la capital catalana. A partir de esa fecha vivió con un pie en Londres y otro en Tenerife, donde tiene sendos estudios. Últimamente reside en el norte de la isla, un lugar donde se fraguó su sentido de la luz y el espacio.

Primeros pasos. - Su primera exposición tuvo lugar en 2006 en Salamanca. En aquel momento su pintura se situó entre la abstracción y el pop art. Luego, protagonizó varias exhibiciones en la Galería Fidel Balaguer y Ikara Gallery (Barcelona) y en la Galería Muro, en Valencia. Fue en la capital levantina, en 2009, donde el crítico Juan Manuel Bonet calificó su obra como de «lo más fresco y de lo mejor» del arte contemporáneo español emergente. El exdirector del Reina Sofía comisarió en 2012 el proyecto de Paricio titulado El teatro de la pintura en El Casino de la Exposición, en Sevilla.

El despegue - Con 28 años, el creador canario se convirtió en el artista más joven que había firmado con la prestigiosa galería Halcyon de Londres. Debutó en sus salas con Masters painters donde revisaba desde su óptica pop y callejera las piezas de grandes maestros como Velázquez, Modigliani, Caravaggio o Magritte. Su propuesta fue muy bien recibida y, ese año, la crítica y comisaria de arte Francesca Gavin lo citó como uno de los cien mejores nuevos artistas. Antes de cumplir 30 años, sus obras ya cotizaban a 100.000 euros. En la galería londinense ha mostrado sus proyectos Diary of an Artist (2012), Shaman (2014) y Dreams (2016). En Canarias solo ha protagonizado una exhibición, Pedro Paricio. Elogio de la pintura, en el Tenerfie Espacio de las Artes (TEA) en 2014. Ese año, Paricio se convirtió en el primer artista contemporáneo vivo español que entró en la colección del Norton Museum of Fine Arts de Florida (Estados Unidos).