La nipona producirá una instalación durante su residencia artística

Midori Mitamura pergeña en el CAAM un espacio emocional

16/09/2017

El nomadismo es esencial para la creadora nipona Midori Mitamura. La artista lleva diez años construyendo espacios teatrales con objetos personales para emocionar al público de distintas partes del mundo. Con este trabajo logra detectar los elementos comunes de las diferentes culturas. La artista ha sido invitada a trabajar en el CAAM.

/ Las Palmas de Gran Canaria

Teóricamente Midori Mutamura (Aichi, Japón, 1964) reside en Tokio, pero la naturaleza de su trabajo la arrastra por el mundo entero en busca de las emociones compartidas por los ciudadanos de cualquier rincón del planeta. Ese es el objetivo de Art and Breakfast, un proyecto que ha desarrollado en la última década en 20 ciudades entre las que cita Berlín, Estocolmo, Belfast, Melbourne o Viena.

Esta es la primera vez que Midori Mitamura pisa Canarias

En estos días, su proyecto se despliega de forma simultánea en la localidad inglesa de Folkestone, donde se exhibe una instalación en continua transformación, y en Gran Canaria, donde está urdiendo un trabajo que se expondrá a partir del 5 de octubre en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) como resultado de su residencia artística.

«En este proyecto, recorro la ciudad y voy recolectando materiales para llenar un espacio: una pequeña instalación sobre la vida diaria. Construyo pequeñas historias con esos objetos personales», explica la artista que tiene entre sus preferencias las fotos familiares antiguas y los utensilios domésticos, sobre todo los que han perdido su utilidad.

«Estoy explorando ideas, pero no estoy segura de qué voy a hacer»

De momento, no sabe cómo resultará el espacio que desarrollará durante su estancia en el museo de Vegueta, que cuenta con el patrocinio de Japan Tobacco International. «Estoy explorando ideas, pero no estoy segura de qué voy a hacer», comenta la artista que, sin embargo, llegó a la Isla con un pensamiento claro: inspirarse en una vieja canción infantil japonesa que habla sobre un canario. «Es una bella canción muy popular», explica la creadora sobre esta composición, muy triste y sentimental, que habla de un pobre pajarillo que ha perdido su capacidad para cantar y de cómo podría recuperar su don.

«La canción propone llevarlo bajo la luz de la luna o cerca del mar, lugares bellos para que recuerde cómo cantar. En realidad, la coplilla habla sobre cómo salir de la depresión a través del arte y la belleza», abunda Mitamura que entiende que esta melodía «es un buen ejemplo para reflexionar sobre la mentalidad del artista» y permite recordar lo valiosa que puede llegar a ser la creación.

Esta es la primera vez que Midori Mitamura pisa Canarias. Ya había estado en España cuando tenía 25 años, pero en calidad de turista.

Así pues, esta residencia permitirá apreciar por primera vez en el país el trabajo de esta nómada que ha expuesto su obra en un lugar tan emblemático como el pabellón de la Secesión de Viena.