El Peter Pan africano de la fotografía

14/02/2020

De la imaginativa y lúcida mente del escritor escocés James Matthew Barrie nació Peter Pan, el icónico niño que nunca crece, que siempre se mantiene joven, juguetón y repleto de vitalidad. Estos mismos atributos han marcado desde su infancia al fotógrafo ghanés James Barnor, que hoy cuenta con 91 años, y que protagoniza la exposición Ever Young, que desde esta noche, a partir de las 20.30 horas y hasta el próximo 1 de mayo se puede visitar, de lunes a viernes, entre las 09.00 y las 18.30 horas, en dos salas de Casa África, en la capital grancanaria.

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Ever Young (siempre joven, podría ser su traducción literal del inglés) no solo alude a ese don juvenil e inquieto de este fotógrafo que ejerció en Ghana y Londres. Así denominó su primer estudio en el corazón de Accra, donde comenzó a ejercer un oficio que aprendió de su tío y uno de sus primos, también fotógrafos, explica Sandra Maunac, directora artística de esta muestra que por primera vez pisa suelo español y que forma parte de un proyecto itinerante de Autograh, comisariado por Renée Mussai y que cuenta con el apoyo del Arts Council England.

«Tres son los periodos que retrata esta muestra. Su trabajo en los años 50, en Accra, el que realizó en Londres, en los 60, y el que llevó a cabo, en los 70, cuando volvió a Ghana», desvela Sandra Maunac.

Debido a su avanzada edad, James Barnor no estará presente en la inauguración de esta noche, pero sí que está previsto que intervenga por videoconferencia y que incluso interactúe con los asistentes al acto. En la actualidad trabaja en la digitalización de sus archivos y en la puesta en marcha de una fundación.

En Casa África se podrá descubrir a un fotógrafo polifacético, siempre moderno y avanzado a su tiempo, tanto en la forma como el contenido de sus imágenes. «De su obra me quedo con su modernidad. Se adelantó a su tiempo. Muestra un entendimiento postcolonial antes de que los países africanos comenzaran a independizarse», subraya en torno al protagonista de esta muestra por la que «se ha luchado durante dos años para traerla a España».

Maunac destaca el hecho de que tocara con mucho acierto «todos los palos» dentro de su oficio. «Trabaja con todos los géneros y es un maestro en cada uno. Hace fotografía de calle, fotoperiodismo, posados, moda y retratos», asegura esta experta.

«Hace fotos desde los 16 años, pero el reconocimiento internacional le llegó con 80 años, gracias a esta exposición que se inauguró en 2009, gracias a Autograph, una institución que lleva tiempo trabajando con fotógrafos que defienden la identidad y los derechos humanos. Busca restituir una historia visual de África y su diáspora», añade.

Con 23 años, en 1952, James Barnor se convirtió en un fotorreportero para Drum, una revista sudafricana que luchaba contra el Apartheid y que tenía su sede en Londres. «Un año después construye su primer estudio, por donde pasó mucho tipo de personas y donde trabajaba de día y de noche. Se trata de un momento de preindependencia, que permite entender aquel momento histórico, ya que Ghana fue independiente en 1957. Sus fotografías se alejan de los clichés oficiales, con escenas íntimas que no salen en los libros de historia», explica sobre unas fotografías en las que aparecen familias, boxeadores y personas anónimas, tanto en posados con vestimentas tradicionales como con aspectos muy modernos, que recuerda a los Estados Unidos de mediados del siglo XX.

Se va a Inglaterra para profundizar en su aprendizaje fotográfico. Comienza a trabajar en color y ejerce en la moda. «En el Londres de los años 60 no solo había modelos de moda blancos, como en la película Blow Up. Barnor retrata también a negros en esa ciudad multicultural, en plenos años de las olas de inmigración africana. Es de los primeros en retratar esa comunidad diaspórica», explica Maunac sobre este «ser cosmopolita».

En los 70 regresó a Ghana, donde abrió el primer laboratorio de color con el apoyo de la empresa Agfa. Este eterno viajero volvió posteriormente a Londres, donde tuvo una vida menos «atractiva» antes de jubilarse, según Sandra Maunac, ya que acabó ejerciendo como «limpiador en el aeropuerto de Heathrow».