El paisaje recapitulado de Juan Betancor

Desde multicromáticos rincones urbanos con todos sus elementos definidos a abstracciones matéricas que evocan abruptos lajares tienen cabida en el amplio abanico de colores, formas y estilos con los que Juan Betancor (Las Palmas de Gran Canaria, 1942) ha llevado a la tela y la madera sus impresiones de un territorio abonado por su sensibilidad y su imaginación.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

Todo el periplo pictórico que ha recorrido con total libertad en los últimos 50 años se puede apreciar en estos días en la sala de exposiciones del Centro de Iniciativas Culturales de la Caja de Canarias (Cicca) bajo el título Juan Betancor. Obra esencial [media centuria 1968-2018].

La muestra, comisariada por Javier Cabrera, se puede visitar en el espacio cultural de la Alameda de Colón, en la capital grancanaria, hasta el próximo 14 de febrero.

El recorrido por el extenso trabajo del creador se inicia en 1968, año en el que protagonizó su primera exposición en la galería Wiot con el respaldo de Felo Monzón, su principal maestro en la Escuela Luján Pérez donde recibió sus primeras enseñanzas artísticas. «Ha nacido un nuevo pintor. Un artista de savia nueva. De estas paredes se cuelga la obra pura y neta de un captador de la esencia de nuestro paisaje», recalcaba Felo Monzón acerca del trabajo Betancor mostrado en su primera exposición.

Su mentor no se equivocó. Durante estas cinco décadas Betancor nunca ha abandonado su trayectoria artística a pesar de que no ha sido su medio de vida.

«No he dependido de la pintura, quizás por eso no me he movido mucho. Tal vez en la península mi proyección hubiera sido mayor. Aunque no he vivido de la pintura, siempre he tenido la necesidad de pintar», comenta el artista que, sin embargo, se formó durante muchos años en el ámbito artístico. Primero, en la Escuela Luján Pérez de la mano de Elías Marrero, Juan Ismael y, principalmente, Felo Monzón. Luego, en 1973, inició sus estudios de Bellas Artes, retomándolos en 1981 y licenciándose en 1983 por la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona. Sin embargo, un viaje a París, que le permitió contemplar las obras de los grandes maestros, fue determinante en su formación.

Desde su primera exposición se embarcó en el paisaje con una paleta sobria y armoniosa de verdes luminosos algo pardos. Los colores y los estilos han ido cambiando a lo largo de los años pero esta temática siempre ha centrado su mirada. «Incluso en mis abstracciones siempre hay una vinculación al paisaje y hay grafismos que insinúan el asunto del terrLa obra de Juan Betancor se ha adscrito a distintas corrientes artísticas; desde el expresionismo al informalismo abstracto. También su paleta de colores ha variado durante su trayectoria donde la presencia del paisaje ha sido su única constante.

Confiesa que su contexto ha condicionado su trabajo, pero puntualiza que no ha sido estricto a la hora de seguir las modas artísticas. «Podría haberme afincado en un estilo determinado, en lo que más le gustara a la gente, pero no lo he hecho», comenta el autor que asegura que la abstracción es lo que menos atrae a los compradores.

Betancor reniega de lo que está ocurriendo actualmente en el mercado del arte donde un plátano pegado a la pared con cinta americana se ha llegado a vender por 120.000 euros. «El arte está choteado por estas cosas y muchas otras, como los vídeos de Youtube donde se enseña a hacer cuadros con tarritos de pintura. El arte lo considero un trabajo intelectual que va unido a lo personal», comenta el pintor que lleva cinco décadas cartografiando el paisaje insularitorio», dice Betancor que continúa apegado a sus pinceles y lápices, aunque confiesa que últimamente pinta sobre todo para él mismo.

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