El debut canario de un isleño errante

La escultura ha empujado al exilio a Daniel Pérez (Teror, 1987). El artista confiesa que las dificultades para mover con facilidad su obra le impiden volver a las islas y que España es un país hostil con los jóvenes escultores. Por eso y, sobre todo, por su empeño en vivir de la escultura, ha encontrado su salida profesional en los concursos internacionales y sus piezas adornan plazas y calles de distintas ciudades de Italia, Polonia, Chile, Israel o Costa Rica. De hecho, acaba de volver de Canadá donde ha realizado una obra pública para la localidad de Saint-Georges, en Quebec. Sin embargo, en el archipiélago no hay rastro de su trabajo. Una circunstancia anómala que se empezará a enmendar hoy cuando inaugure su proyecto La presencia de la ausencia en la sala de exposiciones de Mapfre Guanarteme en la capital grancanaria. La muestra reúne seis piezas de gran formato realizadas con resina de poliéster y vidrio, acabadas con polvo de hierro y bronce. En ellas, reproduce a gran escala fragmentos de caras que invitan al espectador a completarlas y dotarlas de emociones.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

Afincado en Valencia hace diez años y tras trabajar en una empresa de transporte de obras de arte y de montaje de exposiciones, Pérez ha conseguido lo que quería: mantenerse con su trabajo creativo. «En el último año y medio he podido sobrevivir de las esculturas. Soy un cabezón. Me daba igual tener que recorrer media península llevando esculturas a concursos e insistiendo. He encontrado mi hueco con los simposios internacionales. En Turquía fui seleccionado entre 260 escultores. Hay que dejarse ver y estar al pie del cañón», explica el artista.

Sin embargo, asegura que en este país los escultores jóvenes lo tienen difícil a pesar de su empeño. «Los simposios de España no me llaman posiblemente porque soy español y, cuando llaman a un español, lo hacen por amiguismo. También los hay que pagan 400 euros por hacer una escultura pública. Parece mentira que me tenga que ir a Canadá para poder vivir de lo que hago y para que me traten con respeto», se lamenta el artista que en otoño realizará distintos proyectos en Burkina Faso, Argentina y Chipre.

Además, según Pérez, las administraciones españolas tampoco facilitan las cosas. «Jamás en mi vida he visto una convocatoria abierta para hacer una escultura pública en España. Lo he visto en alguna empresa privada. Pero llevo diez años en esto y no sé cómo funciona. Es un misterio para mí, sobre todo porque un proyecto, cuando excedía los 200.000 euros (la normativa de 2017 fija la cuantía en 40.000), debe ser contratado por concurso público», explica el creador, que sostiene que, ante este panorama, a los escultores jóvenes solo les cabe mirar al extranjero y, en concreto, a los simposios. «Son convocatorias abiertas organizadas por escultores. Es una forma de llevar la creación artística a la calle. Dependiendo del lugar, convocan desde a cinco o 45 escultores que crean sus obras a pie de calle para concienciar a la gente del valor del arte e implicarlos, que sientan las esculturas como suyas», dice el artista que propuso al Ayuntamiento de Teror una iniciativa de este tipo. «Lo rechazaron. Dicen que las rotondas son del Cabildo y que no las cede. Esa es la excusa», comenta el artista que ha trasladado la propuesta al municipio tinerfeño de Arona, en concreto al espacio promovido por Diego Cano Arts Lifestyle & Shopping, en Las Américas.

Pérez inició sus estudios en la Escuela de Arte y Superior de Diseño Gran Canaria. En 2007, con una beca concedida por Mapfre Guanarteme, continuó formándose en la especialidad de escultura en la Facultad de Bellas Artes de Valencia, donde realizó un máster. Desde entonces reside en la ciudad levantina. Allí ha protagonizado tres muestras individuales y un buen puñado de colectivas. Su especialidad es la escultura en piedra, un trabajo difícil de traer a Canarias.

Datos para la visita.

Daniel Pérez inaugura este viernes, 29 de junio, a las 20.00 horas, su proyecto La presencia de la ausencia. La muestra se podrá ver hasta el 31 de julio de lunes a viernes, de 10.00 a 13.00 y de 18.00 a 21.00 horas, en la sala de la Fundación Mapfre Guanarteme, en el número 10 de la calle Juan de Quesada, en la capital grancanaria.