El arte vence al vacío en La Isleta

Una veintena de artistas se han lanzado a la conquista del espacio, en concreto, el de las salas del Centro Cultural Pepe Dámaso donde, hasta el 6 de noviembre y bajo el título La imposibilidad del vacío, exhiben trabajos sobre la colonización del territorio desde distintos puntos de vista –social, político y formal– y con diversos lenguajes.

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA

Pintura, collage, escultura, instalación, vídeo mapping, fotografía, performance, grafiti y dibujo llenan desde ayer las tres plantas del edificio, incluidas la azotea y la fachada, en un proyecto «hecho por artistas para artistas», explican Héctor Hernández y Noemí Arrocha, escultores y comisarios de esta muestra que aglutina, además, a músicos, performers y poetas en las actividades paralelas que se desarrollarán los días 5, 12, 18 y 26 de octubre y el 2 de noviembre.

La propuesta reúne a artistas de diferentes procedencias que emplean lenguajes diversos y con perfiles muy variados, desde licenciados en Bellas Artes, a profesores de la Escuela de Arte, pasando por creadores autodidactas. «Somos todos outsiders. Estamos fuera del circuito artístico. El sistema del arte es reducido y está controlado. Además, el hecho de vivir en una isla propicia el aislamiento cultural. Dejan fuera al gran circuito del arte», comenta Arrocha sobre esta iniciativa que, además, se irá enriqueciendo con las piezas de los artistas invitados.

La exposición sale al encuentro del ciudadano con una intervención de Paco Arana en la fachada del edificio.

No es el único que ha adaptado su obra al inmueble. El artista urbano Matías Mata, conocido como Sabotaje al montaje, intervendrá en la azotea. Mientras que Txetxu envolverá al público con su grafito en uno de los huecos del sótano y Raúl Socas recreará una gran pecera en un patio acristalado. También Héctor Hernández ha usado un hueco del edificio para extender verticalmente, mediante un juego de luces interactivas, sus esculturas de metal, acero y aluminio. Por su lado, el coreano afincado en Tenerife, Dea Woon Kang, constriñe y dilata una esquina con pintura, luces y vídeo.

Alecs Navío sitúa una pieza informalista y un reloj solar en el hueco de la escalera. Al igual que Mariví Gallardo, que cuelga una tela de invernadero, bordada con una platanera, para denunciar el abandono del campo.

La relación del ser humano con la naturaleza está muy presente en la muestra. Así, Juan José Bravo plantea una instalación donde funde el trazado urbano de La Isleta con la sombra de una rama. Tasio Mena propone árboles de colores a modo de esculturas y Paco Suárez exhibe estructuras hexagonales de madera para colonizar el espacio, emulando a las abejas. La ocupación de la costa con casetas y chabolas centra las irónicas composiciones donde Óscar Marín Repoller mezcla pintura y collage. También el mar protagoniza las pinturas de Guacimara Melián. Igual de pictórica es la fotografía de Franzisca Siegrist, que indaga en el territorio fragmentado del cuerpo femenino y que el 18 de octubre protagonizará una performance.

Carmen Sosa levanta una sutil valla hecha con elementos naturales. También Arrocha juega con la fragilidad y la ligereza buscando los límites del mármol. Una sutileza que casa bien con las pinturas orientales de Elia Verona y que contrasta con los elementos industriales del escultor Paco Sánchez Sánchez.

Pero, sin duda, la pieza estrella de la muestra es la del artista urbano Ayoze Jiménez, que se adentra en un violento espacio político. En un mural presenta al rey emérito Juan Carlos I rodeado cazadores armados que apuntan directamente al espectador. La obra se modificará en función de las reacciones del público.

Datos para la visita.

Dónde y cuándo. La imposibilidad del vacío se puede ver hasta el 6 de noviembre en el Centro Cultural Pepe Dámaso, en el 51 de la calle Benecharo de la capital grancanaria. El espacio está abierto por las mañanas de lunes a viernes, de 10.30 a 13.30 horas y por las tardes de lunes a jueves, entre las 16.00 y las 20.00 horas.