'El Japón en Los Ángeles', detalle del óleo pintado por Avia en 1995. / Colección Familia Muñoz Avia

Amalia Avia, pintora de ausencias

La muestra 'El Japón en Los Ángeles' derrumba su cliché de pintora realista y la redescubre a través de un centenar de obras. «Solo pinto lo que puedo fotografiar», decía Avia, que mostró la belleza de edificios y fachadas heridas por el paso del tiempo

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Jamás sacó el caballete a las calles por las que tanto paseaba y que prefería desiertas. Amalia Avia (Santa Cruz de la Zarza, Toledo,1930 – Madrid, 2011) se perdía por Madrid en los amaneceres nublados para fotografiar su vida cotidiana. Sus fotos eran el modelo para sus cuadros, verdaderos diarios de ausencias. Mal etiquetada como pintora realista, su trabajo quedó a la sombra de colegas y amigos como Antonio López, gigante del realismo. Ahora se revisa la obra de Avia y se derriba el cliché de realista que la lastra con la muestra 'El Japón en Los Ángeles. Los archivos de Amalia Avia'.

En cartel hasta el 15 de enero de 2023 el en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, redescubre a una de las pintoras figurativas más singulares de su generación.

Reúne113 piezas seleccionadas por Estrella de Diego, catedrática y comisaria de una muestra que revisa la obra de Avia con nuevos criterios para esquivar tópicos y lugares comunes. Marcada por esos cuadros sobre la vida cotidiana que atrapaba la atención de Avia, es la primera gran retrospectiva dedicada a la pintora en 25 años. Rinde, además, homenaje a la artista toledana con alma madrileña que fijó su mirada en la capital, cuyos paisaje urbano le gustaba recrear sin gentes ni coches en una pintura que vive hoy un justo y dulce renacer.

La pintora Amalia Avia en su estudio en 1972. / R.C.

De Diego ha buscado nuevas perspectivas que delinean el uso real de la fotografía como modelo en la obra de Avia. La foto era su punto de partida para captar luego en sus cuadros las peculiares atmósferas que tanto le seducían. «¿Cómo llamar 'realista' a quien nunca hace copias literales, sino traducciones sentimentales que, vistas desde el nuevo orden del su archivo, construyen un documento del paso del tiempo, sus estragos y sus indultos?», apunta De Diego.

Dividida en tres secciones –'Vida cotidiana', 'Ciudades vaciadas' y 'Objetos encontrados'– el recorrido está jalonado por cuadros de algunos de los edificios, monumentos y barrios más característicos de la capital: la Puerta de Alcalá, la del Sol, el Palacio de Cristal del Retiro y los barrios de La Justicia, Recoletos o San Bernardo que recorría esta «pintora de las ausencias», según la bautizó de Camilo José Cela.

Avia recrea puertas, fachadas o ventanas que, con pormenorizados detalles–grafitis, desconchones o grietas–, transportan al espectador a aquel Madrid desaparecido que la artista observaba, recorría y fotografiaba junto a su marido, el también pintor Lucio Muñoz, y sus cuatro hijos, para luego pintarlos. «Pinto lo que puedo fotografiar», decía Avia, que mostró la belleza de unos edificios con sus fachadas heridas por el paso del tiempo.

'Calle de San Mateo', (1974), 'La casa de Cristina' (1983) y 'Escaleras del Metro' (1971). / Colección Familia Muñoz Avia

Evitaba casi siempre la figura humana, y si lo hacía, pintaba de espaldas a personajes que parecen estar yéndose. Su deliberado afán de evitar a las personas evidencia el sentir que Avia explicó a menudo: no buscabala perfección técnica, sino reflejar la huella de lo humano, a través de las vidas anónimas que tanto le atraían.

Se detenía en detalles que suelen pasar desapercibidos en tapias, puertas de comercios muebles o enseres. Pintó las escaleras del metro, peluquerías, tabernas, mercadillos, mañanas dominicales sin tráfico ni paseantes, pero también interiores domésticos con comedores, cocinas o dormitorios, centrándose en objetos cotidianos como mecedoras, máquinas de coser, sillas, aparadores o camas a lasque dedicó una singular serie

Al margen de modas

«Para algunos espectadores la muestra será un apasionante reencuentro y para otros el verdadero descubrimiento de una artista tan personal como ajena a modas y tendencias», destaca la comisaria.

La exposición se fija en su técnica y en el proceso de trabajo con las fotos que la artista captaba en las calles para trasladarlas al lienzo en su estudio, constatando una forma muy original de concebir su producción pictórica. «Pegaba papeles de periódico sobre los muros desconchados de las fachadas para que al despegarlos el óleo creara texturas y degradados muy reales», explica Rodrigo Muñoz Avia, escritor e hijo de la pintora, que ha logrado rescatar casi un centenar de obras desperdigadas y no catalogadas de su madre, autora de un millar de lienzos.

'</p><p>Barrio de Lavapiés'</p><p>, (1999). / Asamblea de Madrid

Unas obras a las que Avia daba un insólito acabado. Cuando el cuadro parecía terminado lo dejaba en el suelo, lo rociaba con aguarrás y le prendía fuego. Las fugaces llamas aportaban, creía ella, una expresividad única a sus fachadas y portales.

Avia comenzó su andadura pictórica en los años 50, en el estudio de Eduardo Peña en Madrid. Conoció entonces a muchos de sus amigos y futuros compañeros de generación, entre ellos el pintor Lucio Muñoz, maestro de la abstracción con quien se casó en 1960.

Su primera muestra individual se celebró en 1959 en la galería Fernando Fe de Madrid. Trabajó luego con las galerías Juana Mordó, Biosca y Juan Gris. Integrada en el grupo de amigos conocido como 'realistas de Madrid', junto a Esperanza Parada, Isabel Quintanilla, María Moreno, Antonio López, Julio López Hernández y Francisco López Hernández, tomó parte en numerosas muestras sobre el realismo español en todo el mundo.

En los últimos años se ha podido ver su obra en las galerías Leandro Navarro y Maisterravalbuena, ambas de Madrid.

En 2004 publicó sus memorias, 'De puertas adentro', cruciales para entender su personalidad y el contexto histórico en el que trabajó. Su obra está en importantes colecciones y museo, como el Reina Sofía de Madrid, Artium de Vitoria, Banco de España, Círculo de Bellas Artes, BBVA, Banco de Santander, Enaire o la Fundación Juan March.