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Agustín Pery, peridista y escritor. Matías Nieto
Agustín Pery recorre la autopista hacia el infierno del terrorismo
Libros

Agustín Pery recorre la autopista hacia el infierno del terrorismo

Recrea la asfixiante atmósfera del los años de plomo de ETA en Navarra con 'Txalaparta', su segunda novela

Miércoles, 22 de marzo 2023, 16:15

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«No es un novela sobre ETA, es en ETA; habla de la tragedia que supone vivir los años más duros del terrorismo». Agustín Pery (Cádiz, 1971) quiere dejar muy claro que su segunda novela, 'Txalaparta' (Los Aciertos & Pepitas), no va sobre la banda terrorista y sí sobre los trágicos efectos de vivir bajo la violencia. Trepidante y sin condescendencias, su vértigo narrativo atrapa al lector desde sus primeras líneas. En clave negra, novela la cruda peripecia de un policía nacional euskaldún -una rareza y muy apreciada entonces- apodado 'Txalaparta' por el ritmo y la contundencia con la que sacude a los detenidos. Es padre de un adolescente abertzale y marido de una mujer mortificada cuya vida es infierno a causa de ellos.

A ritmo endiablado, espoleado por temas de AC/DC como 'Autopista hacia el infierno' ('Highway to Hell') que atronaban en sus cascos mientas avanzaba en la redacción de la novela en las insomnes madrugada de domingo, describe Pery la implacable Navarra de los años 90 del siglo pasado. Un inmisericorde paisaje de tiros en la nuca, 'kale borroka', cócteles molotov, 'ekintzas', 'herriko-tabernas', dedos y dianas acusadoras. Una «atmósfera asfixiante» que Pery, periodista de larga trayectoria y hoy director adjunto del diario ABC, conoce muy bien.

«Que nadie espere finales felices ni personajes empáticos», dice con encomiable honestidad un Pery que, narrativamente, salta de charco en charco. En este, ofrece a sus lectores una precuela de 'Moscas', el 'thriller' en el que diseccionó la corrupción en Mallorca y que protagonizaba el mismo e implacable madero, Iñaki Altolaguirre. «Hablo de lo que conozco: la corrupción en Mallorca en mis años de periodista en Baleares y de los años de plomo del terrorismo en la Navarra que visito asiduamente desde hace 30 años», explica el periodista y narrador, casado con una navarra.

«No quería complacencia ni redención», dice Pery justificando la crudeza de un relato inmisericorde, «sin paños calientes y en el que todos son perdedores». «No señalo al verdugo frente al sufrimiento de la víctima, que es lo obvio y lo fácil. Explico cómo en medio de todo eso hay una masa de gente que debió convivir con esa tragedia en un atmósfera insoportable, aplastados por una losa que acaba por sepultarlos a todos: víctimas, terroristas y ciudadanos equidistantes. A todos les afecta la metástasis de ese cáncer que es es el terrorismo», resume Pery.

Víctimas arrinconadas

Aquellos años abrieron todo tipo heridas en todos los ámbitos y que aún supuran. «Mi opinión es que no se han cerrado bien. Siempre queda esa amargura ante la sensación de que los malos han ganado de alguna manera. Han ganado un relato en el que hay cierto arrinconamiento de las víctimas, que parece que son molestas e incomodan. Es como si no hubiera que hacerles mucho caso y solo compadecerse de ellas, cuando son actores fundamentales en todo esto y su voz no puede ser apagada».

«Espero que no exista nadie parecido a Iñaki Altolaguirre», dice Pery sobre su atrabiliario policía, un tipo tan inteligente como cruel, amoral, frío y tan respetado como temido dentro y fuera de las comisarías. «En todos estos años de oficio he conocido a gente muy dura, muy complicada en su forma de estar en la vida, y de quienes he tomado retazos. He traslado al personaje algunas características de policía y guardias civiles, detectives privados y ciudadanos de a pie para componer un 'pachtwork' con trozos de todos ellos y crear este tipo que es una hipérbole».

«Es obvio que no se trata de 'jazmín novela con corazón», ironiza Pery para justificar la negrura de su ficción. «No me salen finales esperanzadores de tocar la guitarra en una hoguera. Y eso que le he prometido a mi mujer que en un futuro, no sé si muy lejano, haré un novela con final feliz. Pero no sé si si será en esta próxima década».

Pery trabajó durante veintitrés años en El Mundo, diario del que dirigió su edición en Baleares, y donde destapó, junto a su equipo, varios de los escándalos más relevantes de corrupción política en la historia de Mallorca.

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