El actor, en 2006. /

El actor, en 2006.

Muere Sidney Poitier, el actor que rompió la barrera racial

Fallecido este viernes a los 94 años, fue el primer actor negro en ganar un Oscar y una figura destacada en favor de los derechos civiles'

TERESA FLAÑO

Con el fallecimiento este viernes de Sidney Poitier a los 94 años desaparece una leyenda artística y social en la historia del cine, además de uno de los representantes del Hollywood dorado. Al margen de su buen hacer interpretativo, su importancia radica en que fue el primer actor negro en tumbar muchas barreras en una industria dominada por los blancos. Nombres como Will Smith o Denzel Washington no habrían triunfado si antes Poitier no hubiera logrado romper muchos estereotipos. Fue el primer afroamericano en besar a un mujer blanca en la pantalla, en 'Adivina quién viene esta noche' (1967), y también el primero en ganar un Oscar en 1964 por su interpretación en 'Los lirios del valle'.

En una época en la que las personas afroamericanas solo interpretaban a mayordomos, criadas, delincuentes o marginados, Poitier se convirtió en un referente para las generaciones venideras. En 1968 llegó a encabezar la lista de los actores más rentables. Ningún negro repitió puesto hasta Will Smith 40 años después.

En el ámbito social se implicó en el movimiento en defensa de los derechos civiles. Empleó su fama para ayudar a organizar la legendaria marcha a Washington de 1964 que contó con el histórico discurso de Martin Luther King 'Tengo un sueño'. Y, junto a su amigo Harry Belafonte, llegó a ser perseguido por el Ku Klux Klan. Pero a pesar de ello también recibió las críticas de muchas personas de su misma raza que le acusaban de vivir como un blanco, y de blancos que no aceptaban el peso que tenía en la industria. Él siempre se mantuvo como un hombre cauto y educado.

Las claves

Sus comienzos

En una obra teatral llamó la atención de un productor de Hollywood

Abrir camino

En 1968 encabezó la lista de actores más rentables. Will Smith siguió sus pasos cuarenta años después

Compromiso

Utilizó su fama para ayudar a organizar la marcha a Washington de Martin Luther king

Los inicios de Sidney Poitier tienen algo que bien podría ser parte del guion de una de las películas en las que participó. Sus padres bahameños se encontraban de visita en Miami el 20 de febrero de 1927 cuando el parto se adelantó dos meses. De ahí que tuviera la doble nacionalidad, estadounidense y británica porque Bahamas era entonces una colonia. Creció en un ambiente pobre. Sus progenitores le enviaron a Florida, donde conoció de primera mano el racismo, y trabajó como peón y friegaplatos antes de alistarse en el Ejército, mintiendo sobre su edad, para participar en la Segunda Guerra Mundial como parte del cuerpo médico.

Acento caribeño

Al regreso de la contienda, su meta fue dedicarse a la interpretación. Después de varios intentos, le rechazaron por su acento caribeño, y a base de tenacidad logró entrar en el prestigioso grupo American Negro Theatre. En una representación de 'Lisistrata' llamó la atención de uno de los productores de la época clásica de Hollywood, Darryl F. Zanuck, que le contrató para una película sobre el racismo 'Un rayo de luz', de Joseph L. Mankiewicz. Fue el pistoletazo de salida para aparecer como secundario en un largo listado hasta que llegó 'Semilla de maldad' (1955), de Richard Brooks, donde, siguiendo con los estereotipos, interpretó a uno de los alumnos conflictivos y delincuentes principiantes con los que tendrá que lidiar un profesor.

Tras participar en 'La esclava libre' (1957) de Raoul Walsh, consiguió ser el primer negro candidato a un Oscar como mejor actor en 'Fugitivos' (1958), donde compartía protagonismo nada menos que con Tony Curtis. La película estaba dirigida por Stanley Kramer, el cineasta que mejor partido sacó de Poitier.

El Oscar le llegó poco después, en 1964, por 'Los lirios en el valle', una bienintencionada película de Ralph Nelson en la que ejercía de vagabundo manitas que ve recompensado su trabajo desinteresado en un convento de monjas. En su discurso de agradecimiento no hubo referencias ni al color de la piel ni a los derechos civiles, pero fue un momento histórico para los afroamericanos.

'Rebelión en las aulas' (1967), de James Clavell, fue otra de sus películas icónicas donde encarnaba a un profesor dispuesto a cambiar la vida de sus alumnos. Ese año fue fundamental en su carrera porque también rodó 'En el calor de la noche', de Norman Jewison, donde un detective sufría en sus propias carnes el odio y el racismo por el color de su piel, y la célebre 'Adivina quien viene esta noche', de Stanley Kramer. Después siguió apareciendo en bastantes películas, aunque fue espaciando sus apariciones, e incluso se pasó a la dirección, fundamentalmente comedias, con películas donde prácticamente todo el reparto era negro.

En 2002 recibió el Oscar honorífico y en 2009 Obama le reconoció con la Medalla de la Libertad porque «ha marcado hitos de excelencia artística y del progreso de Estados Unidos». Abrió una senda a muchos que ya es historia del cine.

«Sólo hay un Poitier, nunca podré ser como él»

Sidney Poitier también pasó por el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Fue en 1968, cuando recaló en la capital guipuzcoana para inaugurar con 'Un hombre para Ivy', la edición número 16 del Zinemaldia, junto al director, Daniel Mann, y los también intérpretes Graciela Borges y Leonardo Favio.

El jurado de aquella edición, compuesto por Horst Axtmann, Rafael Gil Álvarez, János Herskó, Miguel Pérez Ferrero, Gian Luigi Rondi, Odile Versois y encabezado por el Premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, decidió otorgar a Poitier la Concha de Plata al mejor actor de manera conjunta con el actor francés Claude Rich, por la película 'Te quiero, te quiero' (Alain Resnais, 1969). Años más tarde, el Festival de Cine reconoció con uno de los dos Premio Donostia de la edición 62 a Denzel Washington, el segundo afroamericano en hacerse con el Oscar 38 años después de Poitier. En una muestra de cariño, se deshizo en elogios hacia el artista con el que siempre se le ha comparado desde el comienzo de su carrera. «Solo hay un Poitier, es mi amigo y nunca podré ser Poitier», reconoció.

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