El ajedrecista indio Viswanathan Anand realiza un movimiento durante el Campeonato del Mundo de Aje. / archivo

Ciencia | Inteligencia artificial

Trampas en el ajedrez: cuando la tecnología entra en juego

La acusación de que el ajedrecista Hans Niemann utiliza un dispositivo tecnológico para derrotar a sus oponentes reaviva el debate

E. M.

Hans Niemann no ha sido el primer jugador de ajedrez al que se le acusa de hacer trampas y, probablemente, tampoco será el último. El uso de dispositivos tecnológicos como recurso para vencer a los oponentes está a la orden del día, a nivel mundial, en este deporte, especialmente tras la llegada de internet a nuestras vidas, a pesar de que su uso está prohibido tanto en los enfrentamientos presenciales como 'online'.

Chess.com, la plataforma más famosa de ajedrez 'online', combate este problema a diario. «Desde la creación de Chess.com, hasta fecha del 18 de agosto de 2020, hemos cerrado casi medio millón de cuentas por hacer trampas. Según nuestras predicciones calculamos alcanzar un millón a mediados de 2023. Actualmente, nos vemos obligados a cerrar más de 500 cuentas diariamente a causa de las trampas y hasta el 6% de las reclamaciones hechas por los usuarios en nuestra plataforma están relacionadas con este tema», explican los creadores de la plataforma en su web.

Lo más sorprendente es que, «de esas cuentas, casi 400 pertenecían a jugadores titulados», dicen. «Del total de tramposos detectados hasta la fecha, 46 (12,6%) son Grandes Maestros, de los cuales ocho de ellos (17,4%) sobrepasan los 2600 de Elo (método para calcular los niveles de habilidad relativos de los jugadores). Además, 80 (22%) son Maestros Internacionales y 118 (32,4%) son Maestros FIDE (Federación Internacional de Ajedrez). De todos ellos, el 95,43% son hombres y el 4,57% mujeres».

Al verse descubiertos, es frecuente que algunos de ellos se arrepientan y se disculpen, en un intento por recuperar su cuenta y poder seguir jugando. De hecho, la propia web de Chess.com publica de forma anónima las confesiones y disculpas que ha recibido de jugadores tramposos a lo largo de los años. «Te sorprenderá saber que algunos de ellos están entre los 100 mejores del mundo», afirman.

Trampas comunes y surrealistas

El uso de la tecnología para hacer trampa en el ajedrez va desde lo más básico a lo más sofisticado y surrealista. La más reciente y difícil de creer, pero que aún no se ha desmentido, es la teoría que dice que Hans Niemann podría estar utilizando bolas anales que, a través de distintas señales vibratorias, le soplan las jugadas como si de código morse se tratase. La plataforma chess.com ya suspendió a Niemann en dos ocasiones por sospechas de manipulación, cuando tenía 12 y 16 años, pero el estadounidense se disculpó diciendo que fue «el mayor error de su vida». Inmerso en esta nueva trama, Niemann niega las acusaciones y se ha ofrecido a jugar desnudo para demostrarlo.

Otra estrategia singular utilizada por ajedrecistas de alto nivel fue la que desarrollaron los franceses Sébastien Feller, Cyril Marzolo y Arnaud Hauchard, en 2010. El engaño consistía en lo siguiente: Marzolo, desde otra ciudad, debía seguir el juego de Feller por internet y calcular los mejores movimientos con ayuda de un programa informático. Después, enviaba mensajes codificados por teléfono a Hauchard, el entrenador de Feller, que se encontraba en la sala donde se celebraba el torneo. Entonces, Hauchard, se iba paseando por las mesas y se paraba disimuladamente frente a determinados jugadores –previamente habían asignado a cada uno de los ocho jugadores del campeonato un código alfanumérico del tablero–, y con ello Feller sabía desde qué casilla debía comenzar el movimiento. Finalmente, los tres fueron sancionados por el Comité Disciplinario de la Federación Francesa de Ajedrez. A Hauchard le prohibieron participar en todos los eventos de ajedrez durante tres años; a Feller durante dos años y nueve meses; y a Marzolo, que confesó y cooperó con la investigación, durante 18 meses.

Por su parte, al hindú Umakant Sharma lo descalificaron durante diez años tras descubrir que se había cosido un auricular con Bluetooth en la gorra, a través del que recibía la información necesaria para realizar las jugadas. Al búlgaro Borislav Ivanov lo suspendieron en 2013 al comprobar que todas sus jugadas eran idénticas a las que realizaba un programa informático. Y al georgiano Gaioz Nigalidze y al ruso Igors Rausis les expulsaron, en 2015 y 2019 respectivamente, tras descubrir que aprovechaban las visitas al lavabo para consultar una aplicación que monitorizaba la partida en un móvil que habían escondido en el baño.

Otras tecnologías empleadas con el mismo fin son auriculares del color de la piel, a través de los que se pueden recibir señales sobre los movimientos a realizar; o dispositivos similares que se esconden en los calcetines o en los dientes.

En el juego online, por su parte, lo más frecuente es encontrar oponentes que utilizan módulos de análisis en sus partidas. De ahí que desde hace unos años los jugadores estén obligados a grabarse mientras juegan con dos cámaras, una enfocándoles a ellos y otra a la pantalla, para asegurarse de que no utilizan una doble pantalla y en una de ellas utilicen una aplicación que les indique los mejores movimientos a realizar para ganar.

Pros y contras

Si bien las trampas son una de las peores consecuencias de la incursión de internet en el tablero, dado que altera las normas del juego y daña la imagen de los jugadores y los campeonatos, la aplicación de la tecnología en este ámbito también ha supuesto grandes ventajas. Entre ellas, el perfeccionamiento de las estrategias de juego de los ajedrecistas. Magnus Carlsen, por ejemplo, es conocido por haber utilizado la inteligencia artificial para convertirse en el mejor jugador de ajedrez de toda la historia. El joven explicó en una entrevista que gran parte de su inspiración proviene AlphaZero, el motor de inteligencia artificial desarrollado por la compañía DeepMind para dominar este juego con el que ha aprendido muchas de las jugadas que utiliza.

Más importante incluso es que el aprendizaje obtenido a partir de la aplicación de la inteligencia artificial al ajedrez, cuyo objetivo inicial era conseguir que una máquina ganase a los mejores ajedrecistas del mundo, ahora está en uso en otros muchos ámbitos, como la medicina (por ejemplo, para la fabricación de medicamentos), la agricultura (planificación de cultivos) o la meteorología (elaboración de pronósticos).

Asimismo, los campeonatos online, las series de televisión como Gambito de Dama o las retransmisiones comentadas a través de Twitch y Youtube, han democratizado el deporte, que ahora está al alcance de cualquier persona, incluso con medios limitados.

Métodos de detección de trampas

Mientras que en los campeonatos presenciales se somete a los jugadores a escáneres para detectar cualquier dispositivo ilegal que puedan intentar utilizar durante las partidas, en internet se emplean algoritmos preparados para detectar conductas sospechosas.

Ese es el caso de Chess.com, cuyo sistema de detección de trampas ha sido aprobado por Natesh S. Pillai, un estadístico de la Universidad de Harvard que, en 2016, confirmó la efectividad del sistema. «Además, hemos compartido nuestros métodos con fuertes jugadores titulados (algunos de ellos entre los 20 mejores del mundo) y con directores de torneos, y el 3 de junio de 2020 recibimos la total aprobación por parte de la Federación de Ajedrez de Estados Unidos», celebran en la plataforma.

Cuando el sistema detecta algún tipo de actividad fraudulenta, se procede al cierre automático de la cuenta del jugador. El equipo de detección de conductas antideportivas de Chess.com se completa con el trabajo y la colaboración de analistas, informáticos, Grandes Maestros y Maestros Internacionales.