La NASA aplaza el lanzamiento de su primera misión tripulada desde 2011

27/05/2020

La agencia espacial estadounidense volverá a intentar poner en órbita la cápsula Crew Dragon, con dos astronautas a bordo, este sábado.

No pudo ser. Y eso que la NASA lo intentó hasta el último segundo, pero finalmente, a las 22:20 hora española, decidió aplazar el lanzamiento. El próximo intento será este sábado, 30 de mayo. La cita de este miércoles no era una más. La agencia espacial estadounidense llevaba nueve años sin poner a un ser humano en órbita.

El último vuelo del Atlantis, en 2011, puso fin a la era de los transbordadores americanos tras dos accidentes funestos, que se cobraron la vida de catorce personas, y treinta años de servicio en los que contribuyeron, entre otros asuntos, a la construcción y abastecimiento de la Estación Espacial Internacional (EEI) y a poner en marcha ingenios como el telescopio espacial Hubble. Desde entonces, la NASA dependía de la industria aeroespacial rusa y de su Soyuz para llevar a cabo buena parte de sus propósitos.

Dentro de tres días el comandante de la misión, Robert L. Behnken (St. Ann, Misuri, 1970), y el comandante de la cápsula, Doug Hurley (Endicott, Nueva York, 1966), volverán a subirse a la Crew Dragon para poner rumbo a la EEI, ubicada a unos 408 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre.

Seis años ha tardado SpaceX, la empresa de Elon Musk que ha revitalizado el interés por el espacio, en desarrollar esta nave tripulada que, si bien cuenta con fondos de la NASA, será la primera de la historia en volar financiada y diseñada fundamentalmente por una empresa privada. Todo un ejemplo de que los tiempos han cambiado.

Este miércoles, astronautas y responsables de la misión contenían la respiración durante una jornada intensa en el que las condiciones meteorológicas dieron al traste con el lanzamiento y que recordó a otros hitos importantes de la carrera espacial estadounidense. No en vano, Behnken y Hurley iban a partir de la plataforma 39A del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, la misma desde la que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins pusieron rumbo a la Luna en 1969. Esta vez, sin embargo, no recorrieron los kilómetros que separan la plataforma del Edificio de Operaciones y Preparación a bordo de un furgón. Un Tesla Model X -Musk es también el CEO de la compañía de vehículos eléctricos-, de color blanco y adornado con el logotipo de la NASA y una matrícula en la que se podía leer ‘Destino a la EEI’, trasladó a los dos astronautas hasta el ascensor que les subiría a setenta metros de altura. Allí, encaramada al morro del cohete Falcon 9, se encontraba la cápsula que debería haberles puesto en órbita.

Sin embargo, las inclemencias meteorológicas obligaron a la NASA a aplazar el intento, pese a las horas que los astronautas permanecieron en el interior de la nave, con la escotilla cerrada y haciendo las comprobaciones necesarias. De hecho, la pasarela que da acceso a la nave llegó a separarse y parte del combustible se introdujo en el cohete. Poco después, la NASA cancelaba este primer intento.

Cabe recordar que SpaceX no ha sido la única compañía privada que ha trabajado codo con codo con la NASA. La agencia espacial estadounidense ha financiado con 4.800 millones de dólares un proyecto de Boeing para diseñar y probar su propia cápsula, la CST-100 Starliner. Ambas compañías experimentaron contratiempos y retrasos, pero de momento SpaceX ha ganado la primera partida y ha sido la única en completar una misión no tripulada a la EEI, que esperan que este sábado se repita con astronautas.