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Ciudades inteligentes gracias a la nube

02/05/2017

Aunque las ciudades inteligentes han sido una gran promesa durante muchos años, es ahora cuando están dando sus frutos, con la conectividad de redes, con la infraestructura de almacenamiento y con el procesamiento informático necesarios para extraer todo su potencial.

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En este contexto, la nube se presenta como herramienta indispensable en el desarrollo de las ciudad inteligentes, pues facilita el futuro de urbes más eficientes y colaborativas, como destacan desde Amazon Web Services (AWS). En esta línea, la paltaforma en la nube de Amazon ha compartido cinco fomas de crear una ciudad inteligente gracias a la nube.

La nube ayuda a extraer todo el potencial de las ciudades inteligentes

El uso de la nube hace posible la puesta en marcha de unas ciudades inteligentes. Esto es especialmente importante, como destacan desde la compañía, a medida que, con toda probabilidad, las ciudades generen petabytes de datos cada mes.

Toda esta información necesita ser almacenada de forma segura y, por ello, la escalabilidad de una solución en la nube reduce las constantes mejoras de la capacidad de almacenamiento que se precisan para hacer frente a la constante incorporación de datos.

La misma importancia tiene la analítica en la nube, que permite el análisis de una gran cantidad de información en tiempo real en un entorno urbano necesario para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos.

Para los municipios que desean explorar la puesta en marcha de una ciudad inteligente, un escenario habitual de ciudad inteligente habilitada con tecnología para Internet de las Cosas (IoT) incluye el despliegue de numerosos sensores y sondas conectados por toda la ciudad para recopilar información.

El problema con este enfoque, como apuntan, es que se precisa una importante inversión en sensores especializados. Asimismo, los gobiernos deberían animarse a considerar el uso de otras alternativas que pueden emplearse para hacer realidad cualquier tipo de ciudad.

Aprovechamiento de los recursos existentes

Una de alternativas podría ser el uso de sensores ya existentes y que las ciudades podrían tener instalados. Un ejemplo del funcionamiento de este tipo de tecnología se observa en el aparcamiento inteligente, en donde las personas pueden usar una aplicación móvil para ver las plazas de aparcamiento disponibles en un espacio próximo cuando circulan por una ciudad.

EYSA, la compañía española especializada en soluciones de movilidad integradas, ha desarrollado ParkXplorer, una plataforma de movilidad para ciudades inteligentes diseñada para gestionar el aparcamiento municipal en superficie.

ParkXplorer usa las tecnologías de Big Data para recopilar, integrar y procesar la información generada por todos los elementos del ecosistema (parquímetros, smartphones, sensores de aparcamiento, equipos móviles de los controladores y otros dispositivos) y proporciona unas repuestas accionables en tiempo real para maximizar la gestión de recursos y para optimizar el trabajo de 'back office'.

Esta plataforma se ha desarrollado desde cero en la nube de AWS, lo que le permite ser completamente flexible y escalable para responder automáticamente a las variaciones de la actividad.

Información desde todos los lugares

Otra manera de aprovechar la infraestructura existente es a través de la instalación de sensores de bajo coste y consumo en autobuses o farolas para, por ejemplo, convertirlos en dispositivos recopiladores de información.

De esta manera, en una gran ciudad como Londres, los autobuses equipados con sensores pueden recopilar datos mientras recorren la ciudad, para obtener información como el flujo de tráfico, los niveles de CO2, la temperatura y los niveles de ruido.

Con la analítica en la nube se puede extrapolar y analizar esta información para determinar dónde tienen lugar atascos o accidentes o los lugares donde la contaminación está aumentando hasta niveles poco saludables, para informar de ello a los ciudadanos a través de 'apps' móviles.

Externalización de la innovación

Los sensores no son el único mecanismo para el uso de la nube como instrumento para fomentar el desarrollo de una ciudad más inteligente y colaborativa, porque estos objetivos también se pueden conseguir con la publicación de datos abiertos (disponibles de forma libre para todo el mundo).

Una de las mayores ventajas de compartir este tipo de información es que motiva a los desarrolladores o a las pequeñas empresas a diseñar sus propias 'apps'. De esta forma, se impulsa el desarrollo de un ecosistema de 'apps' que fomenta la innovación constante.

Compartir la información de este modo tiene grandes beneficios. Por ejemplo, si se comparten los datos obtenidos de estaciones meteorológicas y los de las admisiones en los hospitales, una ciudad puede determinar si la caída de la temperatura por debajo de un cierto nivel puede correlacionarse con las admisiones en centros hospitalarios en un momento particular del año para y, de esta forma, adoptar las medidas de precaución necesarias.

Los ciudadanos se convierten en desarrolladores de 'apps' con el uso de datos abiertos

Una ciudad verdaderamente inteligente, como entienden desde AWS, es un lugar colaborativo que no solo tiene sensores que acumulan datos, sino que también cuenta con ciudadanos participativos que usan esta información para incorporarla a sistemas que beneficien a otras personas.

Así, la relación entre ciudades inteligentes y 'cloud computing' es una "combinación magnífica" para la compañía: las ciudades inteligentes están en constante evolución y se adaptan a las necesidades de los clientes y la nube puede adaptarse rápidamente a las necesidades en constante evolución de sus usuarios.

Los gobiernos y los municipios no deberían pensar únicamente sobre las ciudades inteligentes en términos de instalación de sondas y sensores para recolectar información. Por el contrario, entienden desde AWS, deberían centrarse más en el reequipamiento de las infraestructuras existentes para que sirvan de ayuda en la recopilación de datos.

Las ciudades deberían también considerar a los ciudadanos no solo como elementos recopiladores de información, sino como creadores de las aplicaciones, usando para ello datos abiertos. Posteriormente, la información ofrecida puede analizarse usando tecnologías seguras en la nube.