Un paseo por la Santa Cruz oculta

Santa Cruz de Tenerife puede parecer a simple vista una ciudad exenta de misterio. Sin embargo muchos de sus edificios y parques y algunas de las obras de arte que albergan sus calles y museos esconden mensajes insólitos, encriptados o esotéricos. Pero si hay algo que cobra especial protagonismo son las señales que delatan la influencia e inspiración masónica.

ROSA RODRÍGUEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE

De Santa Cruz de Tenerife no se espera nada insólito, por eso sorprende que en los lugares más convencionales de la ciudad, por los que a diario pasan miles de personas, se escondan leyenda, misterios o manifestaciones heréticas», aseguraba ayer el escritor y periodista José Gregorio González, autor de libros como Guía Mágica de Canarias y Canarias Territorio del Misterio y que ayer ejerció de guía de excepción en un paseo por los rincones misteriosos de Santa Cruz.

Lejos de pretender hacer una ruta turística o histórica por la capital tinerfeña, José Gregorio González advirtió a sus acompañantes de que únicamente iban a «prestar atención a detalles insólitos que se pasan por alto».

La primera sorpresa que se llevaron los que se sumaron al paseo fue descubrir que el mismísimo edificio del Cabildo de Tenerife, obra del arquitecto José Enrique Marrero Regalado, contiene elementos masónicos más o menos encriptados. Por ejemplo, su estructura en tres niveles, el más bajo en piedra más tosca y el más alto mucho más pulida (toda una señal masónica). El suelo de buena parte del edifico es piramidad y culmina en un pequeño obelisco piramidal que desde la calle no se aprecia. También esconde símbolos masónicos el edificio de la Cámara de Comercio, unas manzanas más arriba.

Dejando atrás esos dos edificios, lugares como el Parque García Sanabria casi en su totalidad, las lápidas del cementerio de San Roque y San Rafael, el Museo de Bellas Artes o el Templo Masónico de la Calle San Lucas, «del que se habla mucho de lo que tiene, pero se explica poco», ofrecen evidencias, bien exhibidas sin pudor, bien en escondidas codificaciones extremas, de simbología y códigos secretos encriptados tanto de la masonería como de otras ideologías que se consideraban herejías. José Gregorio González lleva años divulgado y dando a conocer estas tesis que, además, desde años están en sintonía propuestas defendidas ya por historiadores, expertos en arte y simbolistas. Su obsesión es recuperar y ponen en valor estos aspectos de la historia de Canarias.

Encriptados

Además de los mensajes masónicos del Cabildo de Tenerife y la Cámara de Comercio, en los murales que pintaron el grancanario Néstor de la Torre y el tinerfeño José Aguiar en el Casino de Tenerife también es claramente apreciable la simbología masónica.

Pasada la iglesia de San Francisco, en el Museo de Bellas Artes, el cuadro mariano de la Inmaculada Concepción, pintado por Gaspar de Quevedo para la familia Lercaro Jistiniani, se pueden apreciar inscripciones criptojudías para «ridiculizar», pues incluye «a dos profetas del antiguo Testamento con sendas tablillas que tiene un mensaje encriptado» claro pues, según José Gregorio González, no deberían estar en un cuadro mariano.

Además, en Santa Cruz de Tenerife está el único templo masónico que queda en pie en España y, además, mantiene intacta toda su simbología.

El Parque García Sanabria está plagado de mensajes. Alberga la única plaza zodiacal de Canarias, obra de Pepe Dámaso. Un homenaje a Fernando Pesoa, que estaba obsesionado con el zodiaco. También allí se erige un monolito (el monumento central), un potente símbolo masónico, e infinidad de figuras paganas y mitológicas.

En la web www.cronicasdesanborondon.es están detallados no sólo los misterios que esconde Santa Cruz de Tenerife, sino muchos otros.