Momento de la charla de la abogada. / josé luis reina

«Solo nos queremos ir de aquí»

Un grupo de unos 50 inmigrantes del centro de Las Raíces, en La Laguna, están durmiendo a la intemperie por fuera del complejo como protesta a lo que consideran una situación «límite». Se quejan de que no tienen comida, ni agua caliente, ni señal para conectarse con sus familias

Jose Luis Reina
JOSE LUIS REINA San Cristóbal de La Laguna

La carretera de La Esperanza tiene mucho más movimiento peatonal que de costumbre. Numerosos jóvenes inmigrantes caminan dirección La Laguna, en un trayecto de aproximadamente una hora, y que muchos de ellos realizan a diario en varias ocasiones para ver algo más allá del complejo militar donde están ubicados.

Durante el trayecto, algunos policías locales y nacionales hacen guardia, con registros aleatorios a los jóvenes que transitan por la zona. A medida que nos acercamos al centro, la presencia policial aumenta considerablemente, con unidades fijas justo en las puertas del destacamento militar de Las Raíces. Nada más llegar, un amplio grupo de jóvenes inmigrantes se agolpan en una zona que han acotado ellos mismos con restos de sábanas. En el interior de este espacio «cerrado», los magrebíes son los que lideran la protesta, que consiste en dormir a la intemperie como medida desesperada ante una situación que consideran «límite». Colgado de un árbol, un bote de gel hidroalcohólico indica el acceso a este campamento alternativo, rodeado de carteles reivindicativos como señal de protesta.

Lugar donde tiene lugar la protesta. / josé luis reina

El ambiente está especialmente movido porque acaba de llegar la abogada de la plataforma Canarias Libre de Centros de Internamientos de Extranjeros. Loueila Mint El Mamy representa y asesora a este colectivo, y acude con frecuencia a Las Raíces. Los jóvenes se colocan en varias filas frente a la abogada, que inicia un discurso en árabe de unos treinta minutos, con el consiguiente turno de preguntas de los afectados. «La mayoría está en una situación de incertidumbre. He tratado de explicarles en qué situación jurídica y administrativa están». La abogada se dirige a los inmigrantes que permanecen fuera como protesta. «Les he trasladado cuáles son las consecuencias de que se queden aquí fuera, teniendo en cuenta que tienen un procedimiento de devolución». Muchos de ellos se quejan de que «llevan cuatro meses en Canarias, que están en una situación de bloqueo y me transmiten que están desesperados». Los principales motivos que alegan para continuar con la protesta es que «dentro no tienen comida, no tienen conexión para poder hablar con sus familias, y se quejan de que carecen de representación legal». Muchos de ellos piden incluso que los devuelvan a Marruecos cuanto antes, ya que «dentro del centro consideran que se vulneran los derechos fundamentales», sentencia Loueila Mint antes de marcharse rápidamente a otro caso judicial.

Loueila Mint. / josé luis reina

En el entorno, puramente rural, numerosos chicos reposan en el suelo. Algunos bajo la sombra de un árbol, otros en pleno sol. De Senegal, Mali y Marruecos son la mayoría, que ya suman unos 700 dentro del centro. Han habido momentos de tensión en los últimos días, con algunos incidentes, incluso con tres de ellos detenidos por una pelea en la que dos vigilantes acabaron heridos. Al dirigirme al coche para irme, un joven senegalés se me acerca y me susurra en un perfecto castellano: «solo nos queremos ir de aquí», antes de seguir su camino a ninguna parte.

Jóvenes inmigrantes por pofuera del lugar de la protesta. / josé Luis reina