Pérez-Camacho intenta controlar el Casino de Tenerife

El Real Casino de Tenerife celebra este miércoles elecciones para designar nuevo presidente después de haber estado capitaneado durante 10 años por José Alberto Muiños. A los comicios concurrirán el vicepresidente de la institución, Vicente Álvarez Gil, y Miguel Cabrera Pérez-Camacho.

CANARIAS7 / SANTA CRUZ DE TENERIFE

El siempre polémico abogado y exdiputado del Partido Popular (PP) Miguel Cabrera Pérez-Camacho disputará, con una plancha repleta de exaltos cargos del PP, al también abogado Vicente Álvarez Gil la presidencia del Real Casino de Tenerife, una institución de 177 años de historia apolítica y de trayectoria intachable, moderada y honesta.

La llegada del Elefante Camacho, como ya se conoce su irrupción entre los corrillos de Santa Cruz de Tenerife por su carácter impulsivo y explosivo, coincide en el tiempo con su necesidad por regresar a la vida pública y optar a un puesto en la próxima lista electoral del PP a algún ayuntamiento, al Cabildo de Tenerife o incluso al Parlamento. Los mismos corrillos apuntan que Miguel Cabrera Pérez-Camacho parece que está buscando un aforamiento ante las complicaciones judiciales que se le avecinan.

El que fuera diputado regional primero con la Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI) y luego con el PP hasta la legislatura pasada está relacionado con el caso La Mareta, por haber cobrado 1,2 millones de euros (se investiga si de manera legal o no) por sus servicios como letrado de la empresa de Ambrosio Jiménez, Proyectos Inmobiliarios Las Arenas SL. Ya ha sido citado por segunda vez y declaró como testigo por videoconferencia.

Pero ese no es el único traspiés que Miguel Cabrera Pérez-Camacho tiene abierto con la Justicia. También está imputado por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) por un posible delito fiscal al haber comprado el cuadro de Óscar Domínguez Máquina de coser electro-sexual, por casi 1,9 millones de euros, cantidad que la Agencia Tributaria no se explica de dónde sacó. El exdiputado ha asegurado permanentemente que el dinero se encuentra justificado y que, en su momento, dejó todo aclarado durante su comparecencia, entregando toda la documentación al respecto.

Por eso, su repentina apetencia por asaltar el sillón del Casino de Tenerife ha alertado y preocupado seriamente a los tranquilos socios de la histórica institución, referente cultural de las islas.