Una intervención policial en el cuadrilátero. / c7

El cuadrilátero lagunero: del esplendor universitario al campo de batalla de menores violentos

La ciudad universitaria de Tenerife se enfrenta a un problema enquistado en su zona de ocio nocturno de difícil solución.

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA La Laguna

Muchos de los antiguos alumnos de la Universidad de La Laguna asisten con cierta nostalgia y mucha tristeza a los acontecimientos más actuales que vive la zona conocida como el cuadrilátero, epicentro del ocio nocturno de la ciudad de La Laguna, en Tenerife.

Ellos vivieron el mejor momento de la zona de marcha lagunera. «En nuestra época era una maravilla. Bares de todo tipo, fiesta en la calle y un ambiente muy sano», recuerda María Noda, una funcionaria que como miles de jóvenes en su época estudiantil disfrutaron de la noche que ofrecía esta zona. Habla de finales de la década de los noventa y primeros años del 2000.

«El ambiente era muy similar al de la zona de fiesta de Salamanca, un punto de encuentro fuera de la facultad en el que conocer a mucha gente y sin miedo a que te partieran la cara», recuerda Alfonso López, que vivió en la ciudad cuando estudió la carrera de Historia y hoy lee los numerosos sucesos de la zona de bares desde Madrid, donde vive en la actualidad. «Me da mucha pena ver los últimos vídeos que han circulado, con niñatos dándose golpes. Era algo que nunca pasó en los años que estuve allí».

El cuadrilátero, frente a la Universidad de La Laguna, lo componen multitud de bares de todo tipo y para todos los gustos en una manzana entera que forma un cuadrado perfecto, de ahí el nombre. Bares de rock, de ambiente, cervecerías con billares, de cantautores... una variedad en la que ahora cuelga el cartel de 'Se traspasa' en muchos de ellos. Pero, ¿qué ha pasado para llegar a esta situación?

«Muchos estudiantes prefieren el casco histórico de la ciudad. Se van a las terrazas de las calles peatonales y por aquí vienen como mucho a última hora de la madrugada, cuando ya estamos cerrando», afirma un empresario con varios locales en el cuadrilátero.

La explosión del centro histórico puede ser una de las razones. Antes, todo el ocio nocturno universitario de Tenerife se concentraba en un único punto: el cuadrilátero. Hoy, además del casco, hay muchas fiestas en Santa Cruz de Tenerife, el sur de la isla... la variedad ha crecido, los estudiantes están más repartidos y la sensación de inseguridad ha terminado de rematar a la zona. Muchos empresarios del cuadrilátero lamentan que «desde el Ayuntamiento no nos han ayudado. Hemos pedido soluciones, nosotros somos los primeros que queremos seguridad para que vuelva la gente, pero se quiere potenciar otras zonas y dejarnos morir», afirma Yeray, un joven emprendedor que abrió hace unos meses un negocio en una de las calles de la zona universitaria.

Otro de los motivos puede ser la lucha vecinal durante años para acabar con la fiesta allí. Donde antes predominaban los pisos de estudiantes, ahora son familias las que ya no toleran el ruido, con sus correspondientes denuncias y quejas. Eso hace que la Policía tenga que acudir de manera regular a los diferentes locales, creando una sensación que para muchos empresarios es de «acoso y derribo».

Prohibida la entrada a menores

Desde el Consistorio local han optado por reforzar la seguridad de cara a los próximos fines de semana, para, entre otras medidas, evitar que accedan menores. «No podemos permitir que altercados como los sufridos en la madrugada del domingo vuelvan a ocurrir», subrayó el concejal de Seguridad, Alejandro Marrero, quien especificó que desde el Ayuntamiento ya se han facilitado las imágenes disponibles del suceso e informó de que en estos momentos «se están investigando a las personas que han participado en la pelea, con la esperanza de obtener resultados pronto».

El operativo, aunque incidirá especialmente en el cuadrilátero con controles de acceso y el incremento de efectivos, también actuará en otros puntos del municipio en los que se tenga constancia de la celebración de botellones.

Además, se actuará en el transporte público con el objetivo de «detectar menores con bebidas alcohólicas o posibles situaciones de riesgo», y se «reforzarán las inspecciones» en los establecimientos de ocio nocturno, medida que «ya se viene haciendo desde hace varias semanas», puntualizó el edil.