Onalia Bueno, en Arguineguín, atendiendo una conexión para una entrevista televisiva. / JUAN CARLOS ALONSO

«El martes la orden la dio la Delegación o la Subdelegación del Gobierno»

La alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, asegura que en el traslado de migrantes en guaguas a la capital no hubo un factor de venganza política o de xenofobia

F.S.A. Mogán.

La primera edil de Mogán no para de salir en los medios de comunicación de ámbito nacional para denunciar la situación del muelle de Arguineguín.

-No falta quien ha comparado la decisión que usted tomó de contratar el martes guaguas para llevar a los migrantes a la capital con la que tomó Soria cuando era alcalde y les pagó billetes para ir a la península. ¿No hay un componente de xenofobia en su actitud?

-Me estoy enterando por usted de esas comparaciones. Lo que pasó el martes en Arguineguín no tiene nada que ver con esos otros episodios ni con xenofobia. Yo fui aquella tarde al muelle cuando me enteré de lo que pasaba y había que actuar, porque la estrategia por parte del Ministerio del Interior era ir cada día soltando a unos 200 inmigrantes. Hay que pensar lo que supone eso en una población como Arguineguín, donde la parte baja tiene unos 2.500 habitantes, casi la misma cifra que lo que hay en el muelle. Eso no se podía contener de ninguna manera. Afortunadamente se les pudo contener con un intérprete en árabe, porque algunos ya estaban corriendo por el pueblo. Se les reunió y ellos lo que nos decían, al estar libres, es que querían ir a Las Palmas de Gran Canaria porque tenían conocidos o familiares. Yo les decía: «¿Y si les pongo guaguas?». Ello preguntaban si les iba a costar dinero y les dije que no, y eso se hizo. Se avisó a Cruz Roja, que les dio agua y bocadillos pero solo quisieron agua.

«Los turoperadores ya empiezan a estar preocupados y me lo hacen llegar los empresarios»

-¿Hay xenofobia en Arguineguín?

-No, no.

-¿La posición de su Ayuntamiento es que se desmantele el muelle o que no haya inmigrantes?

-Mogán siempre ha estado lleno de inmigrantes. Puerto Rico ha sido una comunidad donde trabajan y viven muchos inmigrantes desde los inicios del turismo. De hecho, tenemos más de 110 nacionalidades en el municipio y no hemos tenido ningún tipo de altercado. Cuando la anterior crisis de la inmigración se usó el muelle y la Salvamar está aquí desde esa época. Con la llegada de inmigrantes al muelle nunca ha habido problemas, pero ahora sí por cómo lo han gestionado. Nuestros colegios están llenos de inmigrantes de toda la vida y no pasa nada. Somos un municipio cosmopolita.

-Este viernes están en Canarias los ministros Escrivá y Ábalos. ¿La han invitado a alguna reunión con ellos?

-No no me han invitado. Soy incómoda (sonrisas).

-¿Y si la invitasen?

-Pues voy.

-Si se encontrase hoy con Escrivá, ¿qué le diría?

-Pues Escrivá es el único ministro que estos días ha sido sincero y ha dicho que está a favor de las derivaciones. Y es el que está soportando el peso presupuestario de los alojamientos en los hoteles. Nos gustará más o menos pero es el que ha movido ficha. Ha manifestado la solución ante el alojamiento de inmigrantes en zonas turísticas, porque con eso podremos estar de acuerdo o no pero al menos tienen un techo. Lo ha hecho ante la inacción de otros ministerios.

-El ministro Marlaska vino acompañada de la comisaria europea de Interior y dijo que se desmantelaría el campamento. ¿Esperaba más de Marlaska?

-Tuve la oportunidad de hablar con él a solas veinte minutos y le dije: «Ministro, no nos defraudes, por que no lo hiciste como magistrado de la Audiencia Nacional y no queremos que lo hagas como político». Me dijo: «No te voy a fallar». Me lo dijo en la Delegación y en el puerto. Después. a los pocos días dijo lo de que los inmigrantes solo estaban allí un máximo de 72 horas... O sea, decepción total y absoluta. No sé por qué hace estas cosas.

-Hay una clave política en este asunto. ¿Se habría resuelto lo del muelle antes si la alcaldesa de Mogán fuera socialista?

-No, no tiene nada que ver. Mire Conchi (Narváez) lo que está sufriendo, mire Blas Acosta, que tuvo que resolver él solo de las pateras y acabó pidiendo la dimisión del ministro y del delegado. Esto es una falta de coordinación por parte de los ministerios, donde el mando único o no le hacen caso o no se impone. Con la anterior crisis migratoria, con Rubalcaba y Fernández de la Vega, sí funcionó ese mando único. El problema lo tengo yo físicamente en Arguineguín pero esto nos concierte a todos.

-¿Ya tiene claro qué pasó el martes y quién dio la orden de dejar libres a 227 inmigrantes, abandonados a su suerte?

-La orden la dio la Delegación o la Subdelegación. La Policía Nacional funciona con una jerarquía; por tanto, alguien, que todavía no sabemos y parece que habrá que contratar al CNI o al CSI para averiguar esta incógnita (sonrisas) da una orden, y pudo salir de un mano policial pero no lo sé... Lo que sí sé es que eso siempre está refrendado por un político.

-¿Ha recibido desde entonces explicaciones del delegado del Gobierno?

-No, no. Supongo que desde que le pedí la dimisión...

-¿Por qué es tan difícil sentar en una misma mesa al Gobierno central, el canario y las administraciones locales para abordar este asunto?

-Eso que plantea es lo lógico, con una mesa de trabajo o de información. Aquí estamos desinformados. No puede ser que los de arriba decidan y que no hagan una llamada para contarnos, aunque sea de cortesía, para saber qué le decimos a nuestros vecinos. Los primeros que se han desmarcado en todo eso es la Delegación del Gobierno, que no son nada transparentes.

-Usted dirige un municipio turístico. ¿Le ha llegado preocupación del sector por el impacto de todo esto en la imagen turística?

-Los turoperadores ya empiezan a estar preocupados y me lo hacen llegar los empresarios. No tanto los grandes, sino los que tienen un hotel, un restaurante. ¿Por qué? Porque hay una aparatito que son los teléfonos móviles y cualquiera manda una foto o un vídeo de lo que está pasando en Arguineguín y eso sobre la marcha llega a todo el mundo. Me preocupa. ¿El turismo volverá? Sí, pero el problema es la capacidad que tengamos de resolver hoy el problema, en la capacidad de realojar a todas estas personas para vaciar los hoteles. Y si se va a tardar tanto como el Gobierno de España en buscar una solución, quizás perdamos toda la temporada con esta actuación. Porque turismo e inmigración son incompatibles en una misma zona turística.

-¿Fue un error usar hoteles?

-No es que fuera un error. Es que ante la falta de otros alojamientos viables pero que no fueron facilitados con tiempo suficiente por parte del Gobierno de España, pues prefiero los hoteles antes que tenerlos tirados como mercancía en el muelle. Pero si hubiesen existido esas instalaciones militares habilitadas, como se hizo en su día, nos habríamos ahorrado este problema.

-¿Por qué hablar de derivaciones parece prohibido por el Gobierno central?

-Sí, pero depende de qué ministro. El que necesitamos que diga que está a favor es Marlaska. ¿Por qué sí hubo derivaciones en Baleares con dos aviones y no aquí? Son muchas preguntas. Y lo que ha pasado en Tenerife es otro ejemplo.