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El ministro de Interior, Fernando Granded Marlaska, en la inauguración de la comisaría de Distrito Centro de la capital grancanaria. COBER

Marlaska garantiza que Canarias tiene medios suficientes para afrontar otra crisis migratoria

Confía en la continuidad del Plan Canarias ante una segunda oleada ve a Marruecos «un socio consolidado»

Ingrid Ortiz Viera

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 23 de julio 2021

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La fugaz visita del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, a las islas le sirvió para confirmar el «extraordinario trabajo» que han realizado las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y la inversión en infraestructuras sólidas gracias al denominado Plan Canarias para dar respuesta a la crisis migratoria. Así lo aseguró ayer ante los medios un día después de personarse en el CATE de Barranco Seco. Un centro que recibió críticas por parte diversos sectores que llegaron a compararlo con el muelle de Arguineguín debido a que los retenidos sobrepasaban el límite de las 72 horas y se quejaban del frío y falta de comida.

Sin embargo, el ministro negó que las instalaciones canarias fueran deficientes y reconoció que la pandemia puso a Canarias en una situación «excepcional», motivada, en parte, por la incapacidad de que los países con mayor debilidad económica pudieran dar respuesta a la ciudadanía. «Muchas veces olvidamos que la covid modificó otras circunstancias, incluyendo el movimiento migratorio y la migración irregular —explicó—. Lo importante es que nos demos cuenta de lo esencial que son unos servicios públicos solventes y fuertes. Invertir en servicios públicos es invertir en seguridad, en libertades y tranquilidad para el conjunto de la ciudadanía».

De esta manera, y ante la llegada del fenómeno del Mar de las Calmas con el que se prevé una nueva ola de llegadas, confía en que Canarias estaría preparada para afrontar una situación similar. «En la pasada crisis respondimos con una solvencia muy razonable, pero evidentemente esas circunstancias motivaron que trabajáramos no solo en infraestructuras con las que dotar de la dignidad necesaria a los migrantes irregulares, sino también en la lucha contra las redes ilegales de una forma decidida», añadió.

En este sentido, Marlaska aseguró que han incrementado el número de agentes tanto en la lucha contra las redes de tráfico de personas como en la valoración de todo el fenómeno migratorio para poder hacerle frente. Aquí encuentra el ministro a Marruecos como un «socio extraordinario», negando la tensión después del episodio de Ceuta y poniendo en valor la importancia de mantener «una relación de amistad consolidada» para garantizar la cooperación y seguridad.

En relación a este asunto, el ministro recordó que continúan realizando una labor de reparación y reestructuración de la valla que separa las ciudades autonómicas durante los dos últimos años por un importe superior a los 12 millones de euros. En este sentido, aún queda por conjugar una zona del entramado de Melilla, que prevén abordar próximamente, aunque ya se ha elaborado el pertinente proyecto.

Con todo, las fronteras del país alauita continúan cerradas, lo que ha dificultado durante meses las devoluciones de inmigrantes. Lo que sí ha continuado a aliviar la presión de las islas, en cambio, han sido las derivaciones a la Peninsula, a pesar de que Interior continúe sin revelar datos sobre el volumen de traslados.

Según Marlaska, estos solo se producen cuando los inmigrantes se han acogido a la protección internacional. «La política en materia migratoria no responde a circunstancias fragmentadas sino de conjunto —indicó.— En ese sentido, seguimos haciendo políticas de retorno a los países de origen de aquellas personas que no tengan derecho a asilo, garantizamos la protección a quienes lo tienen y derivamos a quienes sea necesario y preciso en términos de vulnerabilidad y de análisis». Así, el ministro también garantizó que el Estado trabaja para que no haya una presión indebida en ningún territorio español propiciada, como ha sido el caso del archipiélago durante el último año, por una situación extraordinaria. Prueba de ello, indicó, es que el número de plazas actualmente ocupadas por inmigrantes es mucho menor de la capacidad de 7.000 plazas previstas en el Plan Canarias.

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