Las proteas pierden su jardín holandés

La protea canaria se exportaba a Holanda, pero la covid-19 redujo la demanda y su mercado le cerró las puertas. Los productores locales calculan pérdidas de más de 100.000 euros. O las tiran o las regalan, porque nadie se las compra

GAUMET FLORIDO | SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA

Variedad ‘Pink Ice’. Esta es una de las proteas que cultiva Cabrera en su finca de Tirajana y barrunta que será una de las protagonistas. La plantará más. De las que tiene, es de las que mejor se paga en el mercado. La flor de la imagen es de las primeras en brotar, pero en un mes, calcula, habrá decenas o cientos.

Luis Cabrera se miraba en ellas. Hace cuatro años se lanzó a la aventura, rehabilitó una finca en Tirajana y apostó por dos cultivos, uno, el viñedo, un valor seguro en esa comarca, pues se da bien, y otro, las proteas, un proyecto piloto que al final cuajó. Es una de las flores más antiguas del mundo, de las más bonitas y también, de las más cotizadas. Dos años esperó a tener una cosecha en condiciones. Se hace de rogar. Lo bueno siempre tarda. Pero jamás pensó verlas florecer y no tener a quién vendérselas. En estos meses ha visto crecer a cientos de ellas en sus plantas. Quizás miles. Sin embargo, perecieron sin dueño ni destino final. La protea en Gran Canaria se usa para exportación. Acaban todas en Holanda, la meca mundial de las flores. Pero este mercado se cerró desde enero, tras los primeros embates de la covid-19 en Wuhan, y miles de proteas de esta isla se quedaron en tierra. Literalmente. Porque las que no se pudieron regalar, volvieron al suelo, tiradas, a mantener el ciclo de la vida. Las pérdidas estimadas en el sector están entre los 100.000 y los 150.000 euros.

Esta explotación de proteas en Tirajana es la más grande de la isla y tiene la particularidad de que es la única que se cultiva en esta parte sur. El resto se planta sobre todo por Santa Brígida, San Mateo, Moya, Valleseco y Teror. Luis Cabrera les reservó dos hectáreas (20.000 metros cuadrados) de los 100.000 metros cuadrados de esta gran finca y en ellas prueba con 8.000 plantas de cuatro variedades distintas de esta flor. Cada una de esas plantas le puede dar entre 20 y 30 flores al año, lo que da idea de su nivel de producción. Pero en Gran Canaria, no se explica por qué, no la aprecian tanto como a la rosa o a otros géneros de flores. «Sí que he conseguido hacerle un hueco en cuatro o cinco hoteles que me la compran de forma directa, pero en las floristerías no hay manera. Como mucho me piden que les lleve 10 o 15 y eso no me compensa movilizar un transporte», apunta Luis.

Así las cosas, este productor y los otros que la cultivan en la isla se asociaron y dos veces en semana las mandaban en avión a Holanda. «Necesitamos un mínimo de 1.000 por envío», explica Luis. Según el Cabildo, todos los años se exportaban a este país europeo 500.000 flores. Pero desde enero Holanda les mandó decir que no siguieran mandándoselas. ¿Por qué? Porque, primero, China cerró sus puertas al mundo, y esta potencia oriental es el principal consumidor de proteas del mundo. Y, segundo, porque después le siguió EE UU, el otro gran comprador. Si baja la demanda, baja la oferta y a los Países Bajos dejó de interesarle la protea de Gran Canaria. Ahora no saben cuándo podrán volver a Holanda. Mientras tanto, la naturaleza no entiende de fronteras, ni de confinamientos. Las flores seguirán creciendo.

Piden ayuda al Cabildo

Los productores de proteas solicitan algún tipo de ayuda al Cabildo que les permita compensar tan graves pérdidas. Hay 10 hectáreas plantadas en la isla, pero la mayoría de las explotaciones, salvo la de Cabrera, no son muy extensas, de ahí que optaran por asociarse para hacer viable la exportación. Pero es que los costes de producción y comercialización son elevados y precisan de instalaciones tecnologizadas. El cultivo de la protea no es sencillo. Al propio Cabrera esta apuesta de su finca en Tirajana le ha salió por más de 150.000 euros. Sí subraya que el Cabildo a través de la Granja Experimental les apoya con ensayos y asesoramiento.

La más productiva. Esta otra variedad es la más numerosa de las cuatro que Cabrera tiene en su explotación. Es muy productiva y calcula que se la pueden pagar en el mercado de 0,40 a 0,80 euros. Al consumidor final una protea le puede llegar a valer dos euros, depende también de la variedad. Las proteas están entre las flores más antiguas.