Momento de la presentación el miércoles del informe encargado por el Consistorio de Yaiza. / CARRASCO

Yaiza insiste en quitar las jaulas marinas y pide que se limpie el fondo

El estudio encargado a Innoceana achaca a la granja marina de Playa Quemada la suciedad. La explotadora ha acudido a la vía judicial

JOSÉ R. SÁNCHEZ Yaiza

La suciedad marina que soporta Playa Quemada es atribuible a la granja marina que opera en la zona desde 2001, según se plantea en el informe pedido por el Ayuntamiento de Yaiza a Innoceana, entidad especializada en análisis de fondos marinos. Según la presentación hecha este pasado miércoles, «la contaminación no viene de los emisarios», dijo el alcalde, Óscar Noda.

Esta conclusión se espera que sirva para que desde el Gobierno de Canarias se actúe en consecuencia. Por parte municipal se aspira a que se retiren las jaulas marinas instaladas, 53 unidades según el último recuento oficial datado en 2020; así como a que cobre forma una limpieza de toda la superficie afectada, para con ello salvar el sebadal existente.

En las observaciones submarinas se ha podido comprobar que hay una amplia acumulación de sedimento, que se achaca a los excrementos de los ejemplares dispuestos en la granja marina, principalmente lubinas; así como al exceso de pienso que se da en la explotación.

Contenido del estudio hecho por Innoceana en meses pasados. / CARRASCO

«Hay especies protegidas que están amenazadas», explicó el regidor, poco después de haber dicho que se hará llegar este nuevo estudio al Gobierno canario. La representación de Innoceana añadió al respecto que «el sebadal se encuentra en estado de regresión», principalmente por existir riesgo notable de asfixia; al ser casi nula la presencia de corrientes en la zona afectada.

Además, la suciedad afecta al litoral terrestre, circunstancia que se ha tenido en cuenta por Ecologistas en Acción para dar una bandera negra a Playa Quemada en 2021 y también este año, se recordó en el transcurso de la rueda de prensa en la Casa de la Cultura Benito Pérez Armas.

Recurso de alzada

La granja marina objeto de polémica comenzó a funcionar en 2001, con una concesión de dos décadas. La misma venció a comienzos de agosto de 2021, sin que por ello haya dejado la empresa de operar. A las peticiones oficiales se ha respondido por la empresa con un recurso de alzada, a expensas de que se resuelva en vía judicial, como ya dio a conocer CANARIAS7 hace meses.

Empezó como industria centrada en el atún, para años después cambiar a lubinas y doradas. Se hizo la variación «sin estudio de impacto», según Noda, «un defecto bastante serio».