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El Almacén reabre sus salas de exposiciones

El Cabildo toma la medida en base al semáforo verde en vigor a nivel sanitario

CANARIAS7 Arrecife

El Área de Cultura del Cabildo de Lanzarote, que dirige el consejero Alberto Aguiar, ha reabierto este lunes 28 de septiembre las salas de exposiciones del CIC El Almacén.

El propio Aguiar ha manifestado que esta medida se ha tomado «toda vez que Lanzarote se encuentra nuevamente en situación de 'semáforo verde sanitario', en la escala establecida por el Gobierno de Canarias, tras haber logrado descender notablemente en el número de casos», aseveró el consejero.

El responsable del área de Cultura del Cabildo de Lanzarote también ha explicado que las medidas de seguridad serán las mismas que se establecieron en agosto, cuando se retomó la actividad cultural por primera vez. Esto significa que el uso de la mascarilla será obligatorio, así como mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros, tanto en el interior como en el momento de la entrada y de la salida de los espacios culturales. Del mismo modo se tomará la temperatura a todas las personas al acceder al centro.

También será obligatorio lavarse las manos con gel hidroalcohólico a la entrada a cualquiera de los espacios dependientes de Cultura Lanzarote, donde además habrá alfombrilla para limpiar el calzado. Igualmente, hay que cumplir con los itinerarios de entrada, salida y circulación marcados en el suelo, así como todas las indicaciones del personal de sala.

Los aforos quedan reducidos a 10 personas por sala, en el caso las salas El Cubo y El Aljibe, y a 2 personas en el caso de la Salita.

Sobre el resto de actividades culturales, Alberto Aguiar ha asegurado que, si no hay cambios en la situación epidemiológica, confía en que «en la primera mitad de octubre podamos retomar las actividades presenciales, tanto en el CIC El Almacén como en el Teatro Víctor Fernández Gopar «El Salinero».

Exposiciones de Francisco Castro «Francho» y José Súarez

En la reapertura de las salas de exposiciones dos serán las muestras que recibirán a los espectadores que se acerquen al CIC El Almacén: «Cabecita loca, Jafet», de Francisco Castro, y «Jallo», de José Suárez. Ambas son estrenos y estaban inicialmente previstas para el mes de mayo –y posteriormente de septiembre–, pero será a partir de este lunes 28 de octubre cuando puedan visitarse por primera vez.

En «Cabecita loca, Jafet», Francisco Castro, conocido como «Francho», exhibe un serie de obras «muy heterogéneas», como afirma su propio autor, pero con el nexo de común de reflejar una posición de «mediación», de diálogo, como el personaje de Jafet en la Biblia, uno de los tres hijos de Noé (junto a Sem y Cam) y que media entre los otros dos hermanos.

Partiendo de ese personaje bíblico, «Francho» pretende reflejar la mediación existente en todos los campos de la vida, desde la propia pintura, «entendida como el resultado de un choque, de un contraste entre la luz y la oscuridad. Pero no es un contraste crudo. Toda obra necesita ese tercer elemento, la mediación entre luz y la oscuridad para poder elevar la figura a pintura, para llegar a ser una obra plástica interesante».

Esa misma visión de «mediador» también la aplica Francisco Castro a una lectura geopolítica que hace de sus obras, en relación al papel que juega Europa ahora mismo en el mundo. Para el artista, Europa ahora mismo juega el papel de Jafet entre Sem y Cam, entre Oriente y Occidente, y eso, asegura, también ha tratado de reflejarlo en sus obras.

Por su parte, José Suárez utiliza los jallos como lienzo de su obra, y que dan título a esta exposición en la que el pintor lanzaroteño agrupa una serie de obras, con escenas cotidianas, realizadas sobre estas maderas que el mar acaba dejando en las costas de Lanzarote.

El autor habla de su admiración por las texturas, tonos y colores que el desgaste natural ocasiona sobre las maderas o los hierros de estos jallos, «que si uno va buscarlos, pictóricamente, nos cuesta conseguir».

A partir de ahí, el autor asegura que recrea escenas cotidianas según lo que le vaya inspirando cada pieza de madera, cada jallo encontrado a la orilla del mar. Siempre usando el acrílico y algún producto previo para el tratamiento y la protección de la madera, como barnices.

El resultado es un mural instalación que puede verse en la llamada «Salita» del CIC El Almacén.