Imagen de la grieta aparecida el domingo en el centro emisor secundario, situado en la cara norte del cono volcánico. / IGME

Una gran grieta amenaza la estabilidad del cono secundario del volcán

La nueva colada del sur avanza hacia la costa y ha llegado a la isla baja. Gran parte de la lava discurre por los flujos centrales. La sismicidad, a la baja

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

La aparición de grietas y fracturas en el foco emisor secundario, situado en la cara norte del cono del volcán palmero, amenaza la estabilidad de esta zona del cráter, cuya morfología podría variar en los próximos días, según indicó la portavoz del comité científico del Pevolca, Carmen López, quien confirmó la existencia de estas fisuras detectadas el domingo por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

Según López, estas grietas podrían ocasionar «desprendimientos y colapsos hacia el interior de dicho cráter, dirigido hacia el noroeste, con un efecto bastante local». En todo caso, según el comité científico, estas fisuras «no parecen comprometer por el momento la estabilidad del edificio al afectar solo a la parte superior del último centro de emisión», señaló la científica del Instituto Geográfico Nacional quien precisó que este foco, hasta ayer, estaba expulsando ceniza y piroclastos de forma esporádica.

No sería la primera vez que las bocas del volcán palmero colapsan, cambiando la ruta de las coladas. Por fortuna, el cono secundario situado al noroeste del principal dejó de expulsar lava la semana pasada y ofreció un respiro a quienes aún mantienen sus viviendas en pie en el barrio de La Laguna, hacia donde se dirigía su aporte.

Por otra parte, la colada surgida al oeste del cementerio de Las Manchas, al norte de la Montaña de Cogote, sigue avanzando lentamente y ayer superó el cantil derramándose sobre la isla baja creada por el volcán San Juan, en la zona de Las Hoyas, según precisó López.

Precisamente esta colada del volcán palmero es la última que ha hollado territorio aún no arrasado por la lava, destruyendo a su paso muchas viviendas desde que surgió el pasado sábado.

A falta de que se actualicen los datos del catastro, desde el inicio de la erupción y hasta el 1 de diciembre, las coladas han destruido 1.562 edificaciones, de las cuales 1.250 eran viviendas.

Por su lado, el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, recalcó que el mayor aporte de lava lo está recibiendo la zona central del área afectada y discurre sobre coladas preexistentes. En concreto, la mayor parte de la lava surge del foco efusivo situado al oeste del cono principal y discurre por un tubo volcánico, cuyo techo se ha desplomado formando varios jameos, que se bifurca en dos lenguas de lava que discurren sobre coladas anteriores. «El delta situado más al sur está recibiendo aportes de las coladas 1 y 2», señaló Morcuende, sin embargo, la superficie ganada al mar en esta zona de la costa se mantiene inalterable con 43 hectáreas, mientras que la otra fajana ocupa 5,05 hectáreas. De hecho, puede que la lava esté avanzando bajo el mar, ya que una nueva batimetría ha localizado bajos con profundidades de hasta 4.5 metros no detectados previamente a 320 metros del primer delta lávico surgido cerca de Los Guirres.

La nube de ceniza alcanzó ayer una altura de 2.500 metros y se prevé que siga moviéndose hacia el oeste, lo que favorecerá la operatividad del aeropuerto de La Palma.

La concentración de dióxido de azufre y de partículas en suspensión menores de 10 micras se mantuvo ayer en niveles aceptables y la calidad del aire osciló entre buena y regular en todas las estaciones de la isla.

La sismicidad a profundidades intermedias se mantiene en niveles bajos y a gran profundidad, a más de 20 kilómetros, presenta valores muy bajos. De hecho, hasta las 19.00 horas de ayer, solo se habían registrado 24 seísmos asociados a la actividad volcánica.