Mapa de peligrosidad. / IGN

Alicia Felpeto: «El mapa de peligrosidad sigue funcionando»

La volcanóloga creó una simulación del avance de la lava que se está cumpliendo. Las primeras coladas fueron por los caminos más probables

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El comportamiento del volcán palmero y su duración es impredecible, pero los caminos que tomaría la lava sí estaban previstos desde los primeros momentos de la erupción en un mapa de peligrosidad que definía las zonas susceptibles de ser invadidas por las coladas. «En un mapa de este tipo se usan modelos de tipo probabilístico que prevén los posibles caminos que pueda recorrer la lava desde una zona de emisión concreta y la probabilidad de cada uno de ellos», explica la volcanóloga del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Alicia Felpeto, creadora de una herramienta para la generación de mapas de peligrosidad volcánica basada en modelos de simulación numérica.

Para determinar por dónde discurriría la lava del volcán de La Palma, se introdujo en el modelo las características topográficas del terreno y su evaluación en función del comportamiento en las erupciones históricas. «Cuando hicimos el primer mapa de peligrosidad, solo se conocían las coordenadas de los puntos de emisión y la longitud de la fisura», explica Felpeto, que ha renovado este mapa en dos ocasiones atendiendo a la aparición de nuevos salideros de lava.

Estas simulaciones recientes entrañan mayor dificultad al tener que evaluar el comportamiento de una nueva colada sobre una preexistente aún caliente. «Esta interacción no es tan fácil de pronosticar, por eso detenemos la simulación de las nuevas coladas cuando, en su camino, llegan a las coladas principales», apunta Felpeto que, sin embargo, reconoce que muchas de las nuevas lenguas de lava tienden a unirse a las anteriores por una sencilla razón: «las primeras coladas tomaron los caminos más probables».

Las nuevas coladas están discurriendo por los cursos más factibles pronosticados en el inicio de la erupción

También es difícil prever el curso que tomarán los ramales que se salen por los laterales de las coladas. «No se sabe dónde se va a romper y si los caminos que puedan seguir serán distintos», recalca la especialista que generó un mapa de probabilidad con una escala logarítmica y una variación de seis órdenes (del verde al rojo). «Cuando subimos un punto en la escala, hay diez veces más de probabilidad. Los rojos son los caminos más probables; los siguientes, los naranjas y amarillos, hasta llegar al verde. Todas las zonas coloreadas son alcanzables por la lava», aclara la científica sobre las claves para interpretar el mapa.

Así, subraya Felpeto, «cuando la lava bajó hasta la montaña de Todoque, lo más probable es que se dirigiera hacia el sur, aunque el camino por el norte también era probable. Así que primero fue por el sur y luego por el norte», apunta la geóloga.

Su mapa de peligrosidad sigue funcionando, incluso con las nuevas coladas y ramales laterales. «Hay que interpretarlo de forma relativa. Si se abre una pequeña lengua, lo que hay que mirar son los caminos más probables que tomará. En general está yendo por las zonas por las que iba a ir desde el principio».

Hasta ayer la lava discurría encima de la colada primigenia que conduce a la fajana, una situación que podría variar si cambia la configuración del cono para realimentar otras coladas.