José García: «He visto lo peor del ser humano»

El último superviviente español del campo de concentración de Mauthausen, José Manuel García Peruyera, dará hoy una charla para revivir uno de los momentos más macabros de la historia europea. «Mi vida ha sido una tragedia», reconoce a sus 89 años. «He visto lo peor del ser humano».

CRISTINA GONZÁLEZ OLIVA

Cuesta mucho imaginar una milésima parte de lo que tuvo que vivir este asturiano, ahora afincado en Gran Canaria, desde que era un niño. Ya no le hace daño contarlo, reconoce, sino que es una satisfacción poder explicarle a la gente lo que pasó en la Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial para que no vuelva a suceder. Y eso hará hoy en la sala de conferencias de la biblioteca de Arnao (19.00 horas). «Para eso estoy vivo, para contar una verdad», asegura sin dudarlo. Habitualmente da conferencias en institutos, pero esta noche podrá conocer esa dura verdad el público en general. Un testimonio estremecedor.

José Manuel tiene aún grabado en su brazo izquierdo el número que le tatuaron cuando entró en el campo de concentración de Buchenwald, a donde fueron varios niños españoles para trabajar como esclavos. El 15919S se quedó grabado no solo en su brazo, sino también en su memoria, a fuego, a base de haber pasado un miedo atroz siendo un niño.

Su verdadera tragedia empezó el 10 de septiembre de 1936 cuando una de las bombas que cayó sobre Oviedo mató a toda su familia y se quedó solo ante el mundo con ocho años. No esconde que tras lo que le tocó vivir después, en más de una ocasión deseó haber estado en la casa. «Hubiera preferido haber muerto», reconoce, pero ya no lo piensa. «La vida ya pasó».

Lo que tuvo que sufrir de pequeño, al ser enviado a Francia supuestamente para salvarlo de la guerra, no lo olvida. Tras pasar por varios países terminó en Alemania en 1941 y posteriormente fue trasladado a Mauthausen, donde fue liberado en 1945 después de haber pasado varias semanas sin agua ni comida. Tardó tres años en recuperarse físicamente, y muchos más para reponerse psicológicamente. Pero los recuerdos no se borran y vuelven, casi todos los días tiene pesadillas, como si estuviera reviviendo los horrores que vio y sufrió. No solo ver morir gente a diario, de no saber cuándo te tocaría a ti, sino el pánico terrible que tenían a las violaciones que sufrieron.

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