La conocida como carretera de Azuaje, donde de noche se celebran carreras ilegales. / juan carlos alonso

Los vecinos no soportan más las carreras ilegales en la carretera de Azuaje

El problema en la carretera GC-350 que lleva de Buen Lugar (Firgas) a Moya no es nuevo. «Pero que se entere la gente», afirma un vecino cansado ya

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ Firgas

La sinuosa vía que lleva de Buen Lugar, en Firgas, a la Villa de Moya es un lugar propicio para pisar el acelerador más allá de la legalidad. Por lo menos así es desde hace tiempo para una serie de conductores que rompen el descanso de los vecinos de las casas diseminadas por el lugar. A lo que se suma la inseguridad que provocan los infractores.

El problema de las carreras ilegales que se llevan a cabo en la GC-350, conocida como la carretera de Azuaje porque atraviesa este barranco, no es ni mucho menos nuevo.

De ahí que los vecinos quieran que las respectivas administraciones no se olviden de ellos. « Que la gente se entere de lo que está sucediendo. Son años luchando contra las carreras ilegales de Buen Lugar a Moya», afirma Rafael García.

Detrás de sus palabras hay «escritos en Tráfico, Guardia Civil, reuniones con alcaldes de Firgas y Moya, con la Subdelegación de Gobierno». Todos son conocedores del riesgo que suponen estas carreras y del trastorno que ocasionan en el vecindario.

Tanto es así que en la última reunión celebrada a finales del año pasado entre alcaldes de los municipios afectados, subdelegada del Gobierno y Teniente Coronel responsable de Tráfico, se consensuó que se incrementaría la vigilancia por parte de la Guardia Civil.

«Sí, se dijo que se iba a buscar solución, pero no se ha visto la realidad de la solución», explica uno de los vecinos que abandera la lucha contra estas carreras de coches.

Reconoce que «antes había más movida, de 10 a 20 coches», en una de estas citas nocturnas a las que, incluso, «venía gente a ver el espectáculo con mesas y sillas a los lados de la carretera».

Entonces, «no se podía dormir hasta las 4 de la madrugada. A hora son menos coches, es verdad, pero siguen viniendo. Como el domingo (3 de julio) a la noche; o el miércoles (6 de julio) a la noche. En realidad es cualquier día. Hasta las 3 de la madrugada las últimas veces».

«No hay quien pueda dormir»

Mientras los coches van y vienen es difícil conciliar el sueño. No hay descanso. «Con los zumbidos de los coches no hay quien pueda dormir. Y más en las casas que lindan con la carretera; y la gente así enferma».

Vista general del barranco de Azuaje, por donde pasa la carretera. / Juan Carlos alonso

Lo que quiere Rafael es que se sepa lo que se vive en el lugar noche tras noche oyendo cómo los coches aceleran y derrapan. «Es una gran tensión. Es una incapacidad terrible de no poder hacer nada teniéndolos delante de mi casa».

Y sigue. «Es una impotencia tan terrible que dan ganas de hacer algo... No hay derecho. Es una gran impotencia que uno pague sus impuestos y estos hijos de papá vengan a molestar aquí».

Lo único que reclaman a las administraciones públicas competentes los afectados es más control. «Que venga de vez en cuando la Guardia Civil y que los trinque».

Los vecinos reconocen voluntad, pero sin solución

A este respecto, asegura este vecino que en las últimas ocasiones «se ha llamado a Guardia Civil, nos dicen que viene, pero no aparece».

Otras veces, «han venido en contadas ocasiones con las luces encendidas. Es como avisar al ladrón».

Cansado ya de la situación, Rafael reconoce que «ha habido muchas promesas, pero ¿dónde está la voluntad?». Él en todo caso, avalado por unas 300 firmas vecinales, piensa seguir reclamando lo que considera justo. Que la carretera de Azuaje sea un lugar seguro y que su uso ilegal no sea motivo de discordia en el lugar, de ruidos y temor a qué pueda pasar.

«Acabo de llamar a la subdelegada del Gobierno para exponerle de nuevo el tema y me han dicho que me va a llamar», decía hace unos días Rafael García.

Mientras, sabedor de que «ha habido algún toque, algún pequeño choque» en este tiempo, espero que no ocurra una desgracia mayor.