Las obras de reforma del centro de salud de Cardones quedaron medias en febrero. / arcadio suárez

Los vecinos de Cardones se manifestarán para reclamar la obra del consultorio

Los vecinos y vecinas del barrio aruquense de Cardones piden que se retomen las obras de reforma del centro de salud, cerrado hace meses

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ Arucas

Después de años reclamando un nuevo centro sanitario en el barrio aruquense de Cardones, la paralización de la obras de reforma ha supuesto un varapalo para los vecinos, que sufren los inconvenientes derivados del proyecto. Aunque no era la opción más deseada por los residentes en Cardones, finalmente la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias se decantó por la reforma del consultorio del que dependen 4.500 personas.

El proyecto, para que el que se destinó una partida presupuestaria de 263.374 euros, comenzó a ejecutarse a mediados de septiembre y debía haberse terminado en poco más de tres meses. Sin embargo, la obra quedó a medias en febrero.

Ahora los vecinos y vecinas de Cardones, unidos a través de una plataforma de asociaciones, han convocado una manifestación de protesta el próximo sábado 11. La marcha partirá del CEIP Eduardo Rivero Ramos para finalizar a las puertas del consultorio, donde se leerá un manifiesto.

Sin escuela infantil y pendientes de la obra del colegio público

Además, en esta acción reivindicativa también se recordará que la escuela infantil de Cardones, construida en 2015 por la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, nunca se ha inaugurado; y que está pendiente a su vez que se inicie la prometida obra de ampliación del colegio público del barrio.

Gladys Sosa, vecina de Cardones e integrante de la plataforma por un centro de salud en condiciones, recuerda que la reforma que ha quedado a medias condiciona la atención sanitaria de un amplio colectivo.

Sobre todo de las personas mayores o con movilidad limitada, «que en muchos casos tienen que coger un taxi para desplazarse hasta el Centro de Salud de Arucas», lo que claro está supone un coste económico.

Además, «ha aumentado la atención a domicilio», lo que a su vez redunda en que se está tardando de media en dar cita presencial mucho más de una semana.

«La obra tenía que haber durado tres meses y medio, pero en febrero se paró, y así está», cuenta Sosa. Cuando preguntan, «nos piden paciencia».

Supuestamente la obra está pendiente de un modificado del proyecto y de una actualización de los costes. «La pandemia y la guerra de Ucrania han servido para echarle la culpa a muchas cosas».