Momento en que la alcaldesa visita la escollera en Maspalomas con los jóvenes que denunciaron su prolongación hacia el sur / C7

Los usuarios exigen la retirada de las piedras en la escollera de Maspalomas

Turcón se suma a la protesta y denuncia la actuación ante la Agencia de Protección y Costas, que ya indagan si se cometió una infracción

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

Un grupo de usuarios y vecinos de Maspalomas, liderados por Iván Monagas, exigió este martes a la propia alcaldesa, Conchi Narváez, que bajó a la playa a reunirse con ellos, que el Ayuntamiento retire cuanto antes las piedras con las que aseguran que ha sido alargada hacia el sur la escollera próxima al Faro de Maspalomas que discurre delante del restaurante El Senador y de los locales del Centro Comercial Oasis. Sostienen que antes acababa en El Senador. En principio, Narváez explicó que no podría adoptar ninguna decisión hasta conocer los informes encargados por administraciones supramunicipales sobre los movimientos ejecutados en la playa por la maquinaria de la concesionaria de la limpieza del litoral, la UTE FCC-Bitumex-Lopesan. Para los vecinos, se ha cometido «un atentado medioambiental, un delito». Y le dejaron claro que si no se remedia el mal causado, se manifestarán.

Por lo pronto, a su protesta se les sumó este martes el colectivo ecologista Turcón, que también ve indicios de la posible comisión de un delito ambiental contra el territorio, el medio ambiente y la costa. Entienden que se ha podido alargar la escollera, que, además, podría haber sido elevada artificialmente, y que para ello se usó maquinaria pesada que extrajo piedras en la baja marina. Los usuarios señalan teniques aún llenos de musgo como prueba de que los sacaron de entre los situados dentro del mar.

Turcón denunció ante la Demarcación de Costas, que depende de Madrid, y ante la Agencia de Protección del Medio Ambiente y Natural, dependiente del Gobierno canario. Y los dos ya estaban ayer actuando para determinar si se cometió alguna infracción con los movimientos de piedras. El consistorio los justificó por la necesidad de procurarle un camino de acceso al camión que recoge la basura de esos locales comerciales, cuyos contenedores dan a la playa. El mar se había llevado la arena junto a la escollera y había que asegurarle un carril de paso.

La alcaldesa coincidió con el técnico de Costas en su visita de inspección a la playa, pero asegura que no le adelantó el contenido del informe. El jefe de la demarcación, Rafael López Orive, tampoco avanzó nada, pero sí confesó que, a priori, por lo visto en redes y medios de comunicación, el Ayuntamiento podría haberse excedido respecto a los permisos que tiene concedidos para tareas de limpieza y de mantenimiento de la cala. En ese caso, se le abriría expediente sancionador. El otro informe lo está redactando la Agencia, que trata de determinar primero dónde se hallan los trabajos: si están en zona de servidumbre, el expediente sancionador le corresponde a la Agencia; si es en suelo de dominio público, a Costas. De estar en zona de servidumbre, la Agencia avanza que habrá expediente.

Aboga por cambiar el sistema de recogida de la basura

La alcaldesa, que confesó que se enteró de lo sucedido por el vídeo difundido por Monagas, avanzó este martes que, por lo pronto, y a falta de lo que digan los informes, aboga por cambiar el sistema de recogida de la basura de estos locales, una fórmula menos invasiva y de menor impacto que la actual, con un camión de basura al uso que accede hasta la playa. En todo caso, sí pidió prudencia y que no se condene a nadie o algo antes de tiempo.

De entrada, la oposición le pide explicaciones. Para la portavoz de PP-AV, Elena Álamo, «la transformación del litoral es palpable». Sostiene que se ha eliminado un trozo de playa. Recordó que ya entre 2010 y 2011, estando en el gobierno PSOE-NC, se denunciaron hechos similares. Pide saber quién dio la orden, y si hay proyecto técnico y permiso de Costas. Hablemos Ahora coincide en sus exigencias, y reprocha a la alcaldesa, su «desconocimiento», y al edil del litoral, Samuel Henríquez, sus «excusas».