Vista del exterior de la pista de patinaje, ya con todo el exterior cubierto con chapas laminadas. / C7

Tres años en obras en la pista de patinaje, y ahora falta la luz

El Ayuntamiento de San Bartolomé espera por Endesa para poder reabrir la instalación. Mientras, el club sigue sin un lugar donde entrenar

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

Las obras de la pista de patinaje de San Fernando, en Maspalomas, llevan camino de parecerse a las del Palacio del Escorial. Estaba previsto que durasen en torno a ocho semanas y, sin embargo, se han extendido nada menos que tres años. Empezaron en agosto de 2018 y aún a día de hoy siguen sin estar finalizadas. La última hora, según informó el edil actual de Deportes, Samuel Henríquez, que heredó este proyecto del gobierno anterior, es que falta que Endesa les dé el enganche para la luz.

En principio, ya rebasó la inspección de un Organismo de Control Autorizado, lo que comúnmente se conoce como una OCA, pero todavía no disponen del informe favorable porque para ello es preceptivo que la instalación cuente con el enganche a la luz. Según Henríquez, es Endesa, la empresa suministradora de la energía eléctrica, la que tiene que comunicar de dónde se engancha y, en función del sitio que designe, dependerá el tiempo que se tarde en ejecutar esa obra de conexión y la posterior tramitación de su legalización.

Hasta tanto se culminen estos pasos, la pista de patinaje, que ya tiene concluida la obra civil de su remozado, no podrá estar operativa, lo que mantiene en el limbo la vuelta a la normalidad del club deportivo que siempre la usó como sede, que de repente se ha visto sin sitio donde entrenar.

El Club de Patinaje Maspalomas ha estado esperando tres años a que acaben las obras, pero durante este tiempo ha podido sortear ese inconveniente porque el Ayuntamiento le habilitó dos lugares de entrenamiento alternativos, en los pabellones deportivos de El Tablero y de Castillo del Romeral. Su desesperación llega justo ahora, con las obras casi acabadas, porque la previsión municipal era que la pista pudiera estar disponible para el inicio de la temporada y, de hecho, con esa idea de partida, no les reservaron hueco en los dos pabellones en los que había estado entrenando hasta ahora. El problema es que a día de hoy se ven sin la pista y tampoco sin las dos sedes alternativas.

El Ayuntamiento les logró gestionar un día a la semana para entrenar en El Tablero, pero es insuficiente para un club con 70 niños. Les han intentado buscar otras opciones, pero, o no han reunido las mínimas condiciones o, si las tenía, no les ha durado en el tiempo. Según se han quejado en redes algunas de las familias, han estado entrenando en el patio de un colegio, en el de un instituto y hasta en la plaza de San Fernando, la que está frente a la iglesia, pero el pavimento no es el adecuado y en cuanto se va el sol tienen que recoger sus bártulos. Tampoco disponen de vestuarios.

La obra de remozado de la pista consistió básicamente en el arreglo de la cubierta y sus faldones de chapa laminada, la mejora de la accesibilidad de la zona de los vestuarios y el cambio del suelo que tenía de terrazo por una superficie de madera tratada. El proyecto fue adjudicado a Proyectos y Montajes Ingemont SA por 285.451 euros.