Imagen del local donde se dan clases de música en La Montañeta. / C7

Residentes de La Montañeta solicitan su espacio en la asociación de vecinos

Denuncian que la actual directiva impulsa actividades para personas de fuera del barrio, como la exitosa escuela de música Mr Bordón

Juan Pérez Benítez
JUAN PÉREZ BENÍTEZ Telde

Varios vecinos de La Montañeta no entienden cómo han perdido su espacio en la asociación de vecinos de su barrio. Denuncian que la actual directiva de la Asociación de Vecinos de Valdemontes no les esté cediendo ningún hueco dentro del local social para desarrollar sus actividades de entretenimiento.

«Se supone que este tipo de espacios debe servir para que las personas del barrio convivan y socialicen. Sin embargo, aquí nos están cerrando las puertas y se está utilizando unas infraestructuras municipales para hacer negocio y proyectos que dan la espalda a lo que reclama la gente de aquí», exclama una vecina.

Actualmente esta asociación es una de las que más actividades celebra de toda Telde. Paz Monzón, presidenta del colectivo vecinal, en declaraciones a este medio expresa que cuando cogió las riendas de la asociación en 2011 «estaba todo patas arriba». Desde entonces dice que ha intentado darle vida a través de diferentes proyectos que le han propuesto, como la Escuela de Música Moderna de Mr Bordón, a la que acogen desde hace seis años y que está siendo todo un éxito. Prueba de ello son los más 200 niños y niñas del municipio y de fuera de este que están apuntados. Del mismo modo, aquí también se dan clases de 'full body', 'tai chi', defensa personal o calado, entre otros talleres.

«El Ayuntamiento ya no pone monitores, por lo que somos nosotros los que tenemos que pagarles a través de las cuotas que pagan los padres y madres de los alumnos de la escuela musical. El dinero que resta se queda en las arcas de la asociación, nosotros no sacamos ningún rédito de estas actividades, las cuentas están ahí», manifiesta la cabeza visible.

Este grupo de vecinos también se queja de las obras «ilegales» y «sin permiso» que se han llevado a cabo en el interior del edificio, además del ruido que hacen los instrumentos «hasta altas horas de la noche». Ante esto, Monzón explica que es verdad que la división se haya hecho, pero que se puede quitar fácilmente al tratarse de paredes de madera. En cuanto al ruido alega que «es imposible», ya que «la actividad cesa a las 21.00 horas».

« En julio de 2023 me iré, por lo que invito a la persona que quiera a que coja los mandos de la asociación y haga lo que quiera con el local, pero pienso que los vecinos deberían estar contentos por darle al barrio esta vida que tiene ahora», adelanta la actual presidenta de la asociación.

Desde el área de Patrimonio del Ayuntamiento expresan que por ahora no ven nada ilícito en las actividades que se están desarrollando en el colectivo de Valdemontes, pues «es la directiva la que decide cómo se usa el espacio cedido por la ciudad».

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