Un oasis ecológico en la finca Los Olivos

Sector primario. El Cabildo grancanario ha declarado al Centro Ecológico y Cultural propiedad de José Luis Moreno como un lugar de interés público y social, el primer espacio de su género en la isla con esta distinción

JUAN PÉREZ BENÍTEZ

José Luis Moreno Rodríguez ya tiene en sus manos la documentación en la que el Cabildo de Gran Canaria declara de interés público y social a su Centro Ecológico y Cultural Los Olivos, convirtiéndose así en el único espacio de su género de la isla con esta distinción.

La finca, ubicada junto al espacio natural de La Rosiana, entre el Barranquillo de la Piedra del Molino y el Barranco del Negro, es un oasis de ocio y actividades ecológicas con todo tipo de actividades para los niños y adultos en un ambiente donde la naturaleza es la protagonista.

Hace 21 años que Moreno, un empresario teldense, compró las tierras donde hoy se asienta este espacio que ya cuenta con las autorizaciones administrativas para ser granja escuela, aula de naturaleza, parque zoológico, parque temático y un área de eventos con permisos internacionales.

Cientos de niños llenan cada mañana (de 7.30 a 15.30 horas) los principales puntos de interés de esta granja escuela, donde los pequeños se bañan en la piscina, juegan en el minikart y se divierten rodeados de más de un centenar de especies animales, muchas de ellas autóctonas.

Este verano el campamento, en el que trabajan hasta 31 personas como monitores, ha llegado a su tope con 206 niños en algunas semanas. Además, durante el pasado curso escolar recibieron 12.000 alumnos de centros de toda la isla. Y es que esta es una excursión perfecta si lo que se busca es que los jóvenes disfruten y conozcan la importancia del sector primario, una parte de la economía cada vez más descuidada por los pueblos desarrollados, y que personas como Moreno, un enamorado de lo natural, no quieren que se pierda.

Una decena de trabajadores cuidan, alimentan y limpian los espacios de los animales. Un poco más apartado están los dos grandes salones para eventos de los que dispone estas instalaciones.

Además, el terreno de 50.000 metros cuadrado está a rebosar de olivos, como no podía ser de otra forma. Cada año, a partir de septiembre, se recogen olivas de los 1008 arboles que están repartidos por todo el paraje natural, las cuales van a parar a la industria que también habita dentro del centro. Aquí los productos estrellas son las aceitunas fermentadas durante tres años y un exquisito aceite de oliva virgen extra ecológico estudiado y aprobado anualmente por el Ministerio de Agricultura.