Jinámar se inunda de colores de pertenencia

Decorando el barrio. Los grafitis con los que unos 30 jóvenes han adornado la cancha de El Dorado suponen la última acción de un plan que permite que los vecinos dejen huella en su entorno

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

«Nunca te rindas» y «deporte es vida» son dos de las frases que presiden ahora la recién reformada cancha de El Dorado, en Jinámar. Y a estas letras le acompañan varios dibujos de personajes de animación jugando al baloncesto o con un skate, pero también símbolos y prácticas autóctonas como la lucha canaria y la propia bandera del archipiélago. Todo plasmado a través de trazos de spray que han confeccionado los propios vecinos, en su mayoría, alumnos del cercano IES Fernando Sagaseta.

La iniciativa se llama 'Decorando el barrio' y, como todas las acciones municipales en esta parte de Telde, está enmarcada bajo el paraguas del Plan Integral del Valle de Jinámar. En este caso, se ha animado a los jóvenes a decorar la instalación deportiva mientras aprenden las técnicas básicas del grafiti.

«Al final uno de los objetivos fundamentales del Plan Integral es fomentar el sentimiento de pertenencia al barrio y acompañar a sus habitantes para que se conviertan en verdaderos protagonistas del desarrollo del mismo, y esta es una de las premisas en la que se apoya esta acción», resuelve el concejal de Distrito Jinámar, Servando González.

De esta manera, con la colaboración de Graffiti Hip Hop Shop, 31 jóvenes han transformando todas las paredes de la cancha tras aprender las técnicas para la elaboración de murales con spray y consensuar los diseños, que están relacionados con el deporte, dándole un espacio importante a los tradicionales de las islas.

Pero este espacio no es el único en el que se ha intervenido. Desde las obras de arte que se pintaron en la antigua Gerencia tras su rehabilitación teniendo a los vecinos como autores intelectuales de los dibujos, pasando por la escaleras del acceso a la Loma, decorada a brochazos de niños y jóvenes de la zona, hasta la zona del invernadero, en el parque de las Mil Palmeras, donde la asociación Jinanimals se reúne cada fin de semana. Allí dejaron su marca con un grafiti en favor del bienestar animal.

Porque la hoja de ruta del Ayuntamiento es clara, que los vecinos sean partícipes de su entorno. Así, en cada espacio público que sea rehabilitado en el barrio se ofrecerá a los habitantes de la zona a dejar su huella con trazos cuyas formas ellos mismos decidirán. Espacio que se mejore, espacio que se decore.

«Cuando los vecinos intervienen en algún lugar, este se vuelve intocable. Este proyecto fomenta el apoderamiento de los distintos espacios públicos por sus usuarios, que se sientan identificado en ellos y haga que los cuiden, que lo respeten», razona el edil. El último ejemplo ha sido la cancha de El Dorado, una instalación que se encontraba en muy mal estado y ahora luce nueva, diferente al resto. Propia.

Y los siguientes objetivos se encuentran en la segunda fase alta. Allí seguirán los trabajos de rehabilitación y, como El Dorado, esa zona también se inundará de colores de pertenencia.