Otoniel muestra cómo colocar los dedos para emitir un potente silbido. / Juan Carlos alonso

Telde se suma al avance del silbo en Gran Canaria

La asociación Yo Silbo imparte un curso de lenguaje silbado en Lomo Cementerio, una iniciativa pionera en el municipio. Sus 35 alumnos aprenden ahora a emitir. Luego les tocará reforzar las entenderas

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Telde

Entre un pequeño local y una cancha deportiva de barrio, Otoniel Palmés Pérez, que ejerce de monitor, y una treintena de entusiastas ponen su granito de arena a la progresiva recuperación del silbo grancanario, un lenguaje antaño muy extendido, pero al que el paulatino abandono del mundo rural y otros factores fueron condenando al olvido o al ostracismo.

«Cualquiera, a priori, puede aprender lenguaje silbado, pero es verdad que exige un compromiso y un esfuerzo», cuenta Palmés, que apunta que de los 35 inscritos en este curso, en torno al 98% ya está silbando. «Me quedan unos pocos que aún emiten un silbo tóxico, con mucho aire, pero es porque no practican». Para los que no pueden por alguna limitación física tienen la opción de ayudarse con silbaderas.

10 años divulgando el silbo en la isla

Otoniel Palmés lleva dos meses dando clases de lenguaje silbado en Lomo Cementerio, una iniciativa que se convierte en pionera porque pese a que la asociación cultural y de investigación de lenguajes silbados Yo Silbo atesora 10 años de divulgación en Gran Canaria, hasta ahora no había llegado a impartir formación en Telde. Esta es la primera vez.

Juan carlos alonso

Ese paso ha sido posible gracias al impulso de Palmés, que le propuso esta idea a José Luis Macías, presidente de la asociación de vecinos Bentejuí, y cuajó. Hoy el taller es una realidad y lo seguirá siendo durante casi todo el curso escolar. Dura unos siete meses, con dos fases.

Una primera, de cuatro meses, en la que están inmersos ahora, en la que los esfuerzos se centran en enseñar a silbar bien y a modular. Después, a partir de enero, vendrán las salidas. «No es lo mismo silbar en clase, porque hay eco y ruido de ambiente; por eso salimos para silbar a distancia, hay que coger fuerza pulmonar y alargar las palabras».

Un lenguaje de cuatro vocales y cinco consonantes

En esta primera fase trata también de enseñarles el sistema que maneja esta asociación, «que se compone de cuatro vocales y cinco consonantes con las que se pueden emitir todos los vocablos». Y es que aclara que el silbo «no es un idioma, es un lenguaje, es una extensión del habla, por lo que si sabes hablar en inglés, puedes silbar en inglés». Las cuatro vocales son a, e, i y o, y las consonantes, la ch, la k, la b, la g y la y, cada una de las cuales tiene su subgrupo.

juan carlos alonso

Palmés subraya otra característica de este lenguaje. Saber silbar no garantiza saber entenderlo. Se explica. «El silbo es muy musical, eso hace que haya personas que emiten y modulan muy bien, pero que escuchan mal».

A esto le llaman en la jerga de los silbadores las entenderas, que son algo así como los ejercicios auditivos que es necesario hacer para transformar el silbo. «Hay gente que entiende súper bien, pero no silba, así que en estos cursos enseñamos a silbar y también enseñamos a entender».

Su alumno más joven tiene 18 años y el más veterano calcula que sobre los 55. Se reúnen dos horas una vez a la semana. Ahora forman parte de los 300 inscritos que este año tiene Yo Silbo en Canarias, en todas las islas menos en El Hierro y La Gomera, que cuentan con sus propias asociaciones.

Así es como se conseguirá que el silbo vaya recuperando su lugar. Palmés es optimista. «El otro día me encontré a dos personas silbando en El Garañón, y en la Rama también es fácil oír silbidos».