La carretera de San Roque sigue en el olvido siete años después

La vía que une la ciudad con Valsequillo a través de La Higuera Canaria sufrió la caída de dos muros de contención en 2014 y las obra llevan un año paralizadas

Ronald Ramírez Alemán
RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

El abandono de la GC-810 terminó pasando factura en 2014 con la caída de un muro de contención y el hundimiento de otro muy próximo a la iglesia de San Roque, pero en suelo teldense. Y, desde entonces, ni Telde, ni Valsequillo, ni Cabildo insular, ni Gobierno de Canarias han resuelto el problema. «Es una dificultad y un peligro para la gente que pasamos por aquí a diario», asegura Antonio Sosa, el administrador de la plataforma vecinal San Roque en lucha. Y es que la vía, que sirve de conexión entre ambos municipios, ha tenido que estrecharse mediante vallas para parchear este incidente.

«El muro que se derrumbó justo a la entrada del Valle se levantó, pero sigue sin terminarse por la nefasta gestión de la Consejería de Vías y Obras del Cabildo», sostiene Sosa. Se hizo proyecto para la obra, el Cabildo aprobó su licitación con un presupuesto de 130.000 euros, pero por la misma han pasado una contrata tinerfeña y otras dos subcontratas, y los trabajos aún están a medias. «Tres empresas distintas pero las obras siguen sin culminarse. Dicen que se acabó el dinero y todo el mundo desapareció, incluido las medidas de seguridad. Pero lo que continúa es el socavón y las vallas protectoras desmanteladas sin que el Cabildo ofrezca ninguna explicación», amplía.

Tampoco pinta bien la cosa unos 500 metros más adelante. En esta zona se hundió la carretera y cada día que pasa su deterioro es mayor. «El muro tiene más barriga, el asfalto está más agrietado y la protección es tercermundista a pesar de que cada día pasan por el lugar operarios del Cabildo. Y no creo que sea culpa de la pandemia porque llevamos siete años esperando por una solución», tercia el líder vecinal.