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Imagen de algunos campistas que tras el ultimátum de la Policía Local siguen teniendo sus caravanas en Hoya del Pozo. ARCADIO SUÁREZ
Los campistas se plantan ante las presiones: «No tenemos a donde ir»

Los campistas se plantan ante las presiones del Ayuntamiento

La policía notificó hace una semana a los titulares de unas caravanas asentadas en Hoya del Pozo para que desalojen un terreno privado en el que no está permitido acampar

Jueves, 16 de junio 2022, 02:00

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El Ayuntamiento ha procedido esta semana a bloquear los accesos a la parcela de Hoya del Pozo situada junto a los aparcamientospara evitar las acampadas de las caravanas. Una acción que ha despertado la indignación absoluta en el barrio costero desde dos bandas. Por un lado, los vecinos, quienes llevan un tiempo quejándose por el ruido y la suciedad que están generando las personas que habitan en las caravanas asentadas en el terreno de propiedad privada. Por otro, los campistas que viven en este lugar por falta de recursos, quienes no entienden por qué es el Consistorio el que actúa para echarles, y encima, dando un ultimátum hasta hoy a las 8.00 horas.

Agustín Arencibia, responsable de la Concejalía de Seguridad del municipio, asevera en una entrevista concedida a este medio que «estas personas no tienen permiso para estacionar y hacer camping en esta zona. Primero, porque es una parcela privada y, segundo, porque no cumple con los requisitos para ser un lugar para ello».

Felipe y Víctor, dos de los campistas que llevan unos meses viviendo aquí por necesidad y no por gusto, defienden que las protestas de los vecinos de las casas terreras no están fundamentadas en cosas ciertas. «Si conociesen el caso de cada persona no sé si dirían lo mismo que ahora. Los residentes se quejan del ruido que supuestamente hacemos, cuando hay gente que viene a hacer botellón con sus coches en la parte del terreno que sí es público y que también nos molestan a nosotros. También dicen que ensuciamos porque hacemos nuestras necesidades en el barranco que está detrás de la playa y eso no es así. Cada uno tenemos duchas y baños químicos dentro de las caravanas y los vaciamos cada vez que es necesario en las gasolineras o en puntos habilitados para ello. El verdadero problema está en que el aseo de la cala permanece cerrado entre semana. La gente que viene a disfrutar de ella, si no es fin de semana, no tiene donde hacer sus necesidades y recurren al barranco», señalan.

Ya se sienten parte del barrio y afirman con rotundidad que no están haciendo ningún mal a nadie, sino todo lo contrario. «Desde que estamos aquí la gente ya no viene a tirar escombros, como sí se puede ver en otras partes más solitarias de este pueblo. Tenemos todo limpio porque nos sentimos parte del barrio. Algunos de nosotros no tenemos a donde ir, por lo que si me quieren echar, me van a tener que dar un lugar digno. Ni siquiera tengo dinero para que la grúa saque mi caravana de aquí. Esto es todo lo que tengo. Si me quitan el único techo bajo el que puedo descansar, parece que me están invitando a que sea un ocupa o algo así, porque en la calle tirado no me pienso quedar. Nos están tratando como delincuentes y solo somos gente que no queremos molestar en la vía pública. Por eso nos vinimos hasta aquí, donde no tenemos que pagar un coste excesivo para tener nuestro espacio», expresa con gran decepción otro propietario que también está involucrado.

Sin embargo son ya decenas de caravanas las que se han marchado desde que la Policía Local llegase el pasado jueves para notificar a los titulares del proceso que se iba a seguir. «Muchos se han ido por miedo a que les sancionen o que esto llegue a más, pero otros no tenemos nada que perder. Algunos vivimos con 300 o 400 euros de ayuda y eso no nos da para ir a ningún lado. Es la única forma que tengo de vivir tranquilo y me la quieren quitar. El Ayuntamiento me dio hace un tiempo la solución de meterme en un centro para toxicómanos, pero es que yo soy pobre, no drogadicto», clama un campista.

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