Sobre las olas, pero sin bajar la guardia ante la covid

Ocio en el mar. Una fiesta en un barco sin medidas de protección ensució la imagen del sector. Pero no todas las empresas trabajan igual. Es posible disfrutar sin arriesgar la salud

G. FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

A menudo pagan justos por pecadores. Eso ha sido desde siempre. Pero cuando lo que está en juego es más valioso, como la salud de todos, entonces la injusticia de la condena, si es inmerecida, se hace aún menos soportable. Una sensación similar es la que se les ha quedado a algunas empresas de las islas dedicadas al ocio y al deporte en el mar con la polémica desatada por las imágenes de una fiesta en un barco con decenas de personas hacinadas y sin mascarillas de protección. «No todos somos iguales, aunque nos dediquemos a lo mismo o a algo parecido», se queja Javier Cabrera, socio de la empresa Gran Canaria Water Sport. Asegura que en su compañía no solo aplican con rigor los protocolos anticovid, sino que incluso han suprimido de forma temporal alguna actividad de las que ofertan, como la de la Banana, porque creen que no pueden garantizar la seguridad que precisan sus clientes.

Para empezar, en esta empresa radicada en Arguineguín han decidido activar un sistema de reservas online a través de la página web www.grancanariawatersport.com. «Con este método de trabajo hemos conseguido que nuestros clientes tengan asignado un horario para su actividad, eliminando las aglomeraciones y pudiendo dar un trato personalizado», señala Javier. «Además, nos ha permitido llevar un control más exhaustivo de los clientes que realizan las actividades con nosotros ya que para realizar la reserva aportan los datos de contacto que son necesarios». Y no les ha ido nada mal, según confiesa. Este verano han superado sus expectativas iniciales, dada la difícil coyuntura generada en este contexto de nueva normalidad. «Por supuesto, tenemos mucho menos volumen de trabajo que en un verano normal, pero el esfuerzo que hemos realizado en los últimos años, tanto en promociones (que este año mantendremos activadas todo el verano con grandes descuentos) como en darnos a conocer en las redes sociales, se ha visto recompensado con la gran aceptación que estamos teniendo con los clientes locales», apostilla uno de los socios de esta compañía.

Entre los cambios que han introducido, Javier cita la reducción de las motos acuáticas a solo tres por cada turno y el aumento del margen de tiempo entre las actividades. «Conseguimos así que no coincidan los clientes que finalizan un turno con los que comienzan el siguiente y nos da el tiempo suficiente para mantener todo el material limpio y en buenas condiciones». Otra adaptación a la nueva realidad respecto al uso de las motos: «Los clientes son recogidos por una embarcación en el puerto a la hora que han sido citados, siempre en grupos reducidos y llevando puesta la mascarilla». Cuenta que antes de embarcar «se les facilita el gel para la desinfección de las manos» y se les insta a continuar «con la mascarilla puesta hasta que son conducidos a la moto acuática asignada». Una vez el cliente en su moto, «el uso de la mascarilla es opcional».

También es obligatoria el cubrebocas en la embarcación cuando se va a hacer la actividad de parasailing y el sistema de reservas funciona igual que en las motos acuáticas, por lo que los clientes quedan organizados por grupos en diferentes turnos.

La que han decidido suprimir de forma temporal es la de la banana. «Hemos preferido cerrarla este verano porque veíamos muy complicado poder adaptarla a las normas sanitarias, sobre todo en lo que tiene que ver con la exigencia del distanciamiento social». Por el contrario, informa, han ofertado nuevas actividades, como el Wakeboard, «más individual y sencilla de adaptar a la nueva normativa», que ha tenido «gran aceptación». Esta modalidad es una especie de esquí acuático sobre tabla.

Así las cosas, empresas como Gran Canaria Water Sport prueban que no es incompatible la práctica del deporte o de un tipo de ocio saludable en el mar con el irrenunciable cumplimiento de las normas sanitarias a las que obligan el Estado y el Gobierno canario para luchar contra la pandemia de la covid-19. «Nos hemos adaptado sin problema a la normativa», enfatiza Javier Cabrera, que, además, repara en otra «grata sorpresa». Sostiene que «los clientes no solo no ponen trabas al uso de las mascarillas, sino que, por el contrario, agradecen la seguridad que proporcionan las medidas» que han tomado en la empresa. El ocio es posible y, además, puede ser seguro.