«Se lucieron» con San Juan

La intervención fraudulenta de tres imágenes de la iglesia de Arucas la firma un amateur. La restauradora del Cabildo concluye que la recuperación del patrimonio costará unos 40.000 euros

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ

La restauradora del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, María Cárdenes, ya ha concluido el informe preliminar sobre el estado en el que se encuentran las imágenes de San Juan Bautista y La Dolorosa tras la intervención fraudulenta llevada a cabo por un amateur. Además de las dos imágenes de la iglesia de San Juan Bautista de Arucas de las que se tenía conocimiento del daño tras la denuncia pública, se ha descubierto que también está afectada una imagen de San Sebastián.

Las imágenes que siguen en la iglesia de Arucas, pero ocultas al público, son bienes vinculados al inmueble declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y por tanto gozan de la misma protección legal que el edificio. Como relata la restauradora María Cárdenes, «cualquier intervención que se hace en bienes muebles artísticos tiene que pasar por la Diócesis de Canarias y hacerse un proyecto de intervención, que debe a su vez pasar por el Cabildo, dar el visto bueno y llegar a la Comisión Mixta Gobierno-Iglesia, a la que también va el Cabildo». Nada de eso se hizo en el caso de las imágenes religiosas de Arucas. Por lo que se sabe, el párroco actuó por su cuenta y el Cabildo y la Diócesis conocieron el asunto al trascender en redes sociales.

El párroco «se saltó todo» y «por supuesto no hay proyecto». Además, la intervención de las tres imágenes, entre ellas el santo patrón de Arucas, «se ha hecho por una persona que no tiene consideración de restaurador». Su nombre «mejor omitirlo», aunque el autor de las nefastas intervenciones en las figuras artísticas y religiosas firmó su trabajo, algo que no se hace nunca. Ahora «hay que levantar un acta de inspección, solo se ha hecho un primer informe tras una primera visita visual», afirma Cárdenes, que asegura que San Juan es el que peor parado ha salido del repintado. En total, calcula que restaurar las tres imágenes costará entre 30.500 y 3.500 euros.

«La Dolorosa fue retocada, por así decirlo, intervenida la policromía en la cara, un repinte, y figura una firma de autoría de quien lo hizo. Dejó impronta su firma en la Virgen y eso jamás se hace». El trabajo de un restaurador «es estricto, muy respetuoso con el original para intermediar con la obra y los daños; hace un tratamiento para mejorar», pero no se deja huella. Un profesional «lo único» que firma es «una memoria escrita de los procesos» llevados a cabo, «de la metodología y los materiales utilizados», y aporta documentación fotográfica de ello. En el caso de las piezas de Arucas, «no se ha respetado la obra original ni la más mínima», apunta la restauradora del Cabildo con más de 24 años de experiencia. Y «no se repinta toda la obra, se reintegra una laguna de color». Por contra, a La Dolorosa «la pusieron morenita». Habrá que hacer un estudio profundo para recuperar la policromía original, «si se puede».

A su vez, la imagen de San Juan Bautista ha sido «íntegramente pintada y es la peor de todas. En esta se lucieron», dice la especialista. «Sabemos que tenía muchísimo deterioro, pero no se justifica con un repintado total de la obra». Hablar con el autor de las intervenciones sería clave «para saber qué materiales aplicó» y así dilucidar «la reversibilidad» de forma coherente.