Las renovables echan de la isla a la gariñuela

Impacto. La proliferación de parques eólicos y solares, con sus pistas y torretas, reduce a mínimos la presencia de aves esteparias. Llanos del Matorral es solo un ejemplo de la cara oculta de las energías limpias

Impacto ambiental de las renovables . / C7
JESÚS QUESADA

La reducción de emisiones contaminantes y el ahorro en costes que trae consigo la multiplicación de aerogeneradores, paneles solares y cableado eléctrico que invade la isla tiene una cara B: mata a centenares de aves por impacto contra las nuevas instalaciones y fragmenta y degrada el territorio. Sin entrar en los efectos ambientales y sociales de la extracción masiva de tierras raras en otros lugares del planeta.

La instalación en masa de parques eólicos y solares está deteriorando hábitats de importancia para las aves y está provocando la desaparición de algunas poblaciones de distintas especies y, en el peor de los casos, ha hecho ya que la gariñuela o corredor sahariano haya abandonado su único lugar de cría conocido, Llanos del Matorral, en San Bartolomé de Tirajana.

En esa llanura de especial interés para las aves esteparias que quedan en la isla, alcaraván, calandro (terrera marismeña) y pájaro moro (camachuelo trompetero), la presencia de estas especies, antes en cantidades destacables, se ha reducido al mínimo con la creación de nuevos parques de renovables. Además, en los últimos años estaba siendo usada como área de descanso por multitud de aves limícolas.

A las puertas de Juncalillo del Sur, que además de Sitio de Interés Científico es Zona de Especial Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves, Llanos del Matorral es solo una de las canciones de la cara oculta de la proliferación de las energías limpias.

Otra es la desembocadura de Tirajana, entre algunos de los humedales más notables de la isla, como Salinas del Matorral, Salinas de Tenefé, playas de Tirajana y Juncalillo del Sur, y con multitud de estanques de riego atractivos para acuáticas migratorias. Allí han muerto cientos de aves al chocar contra las aspas y la falta de vigilancia en las pistas de acceso facilita la degradación del espacio debido a los vertidos ilegales de residuos, el tránsito descontrolado de vehículos a motor y una mayor presencia de animales asilvestrados

Hay más baladas de naturalezas rotas en esa cara B. Se escuchan en Costa Botija, Aldea Blanca, Montaña de Agüimes, Amagro y otros rincones ventosos y soleados deseados por los promotores de energías limpias.

Con 50 parques eólicos activos y 80 en fase de autorización, Gran Canaria acumula también 76 parques solares en trámites que sembrarían más de 667.068 paneles entre 9 municipios.

Seguimiento ambiental

Desde 2018, tras conocer que el Gobierno canario cifraba el impacto oficial en la avifauna en 0, agentes de Medio Ambiente del Cabildo recogieron cadáveres de 80 aves a los pies de molinos en 2 años. Tal vez sea porque el seguimiento ambiental de estas instalaciones está en manos de las propias gestoras de los parques.

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La reducción de emisiones contaminantes y el ahorro en costes que trae consigo la multiplicación de aerogeneradores, paneles solares y cableado eléctrico que invade la isla tiene una cara B: mata a centenares de aves por impacto contra las nuevas instalaciones y fragmenta y degrada el territorio. Sin entrar en los efectos ambientales y sociales de la extracción masiva de tierras raras en otros lugares del planeta.

La instalación en masa de parques eólicos y solares está deteriorando hábitats de importancia para las aves y está provocando la desaparición de algunas poblaciones de distintas especies y, en el peor de los casos, ha hecho ya que la gariñuela o corredor sahariano haya abandonado su único lugar de cría conocido, Llanos del Matorral, en San Bartolomé de Tirajana.

En esa llanura de especial interés para las aves esteparias que quedan en la isla, alcaraván, calandro (terrera marismeña) y pájaro moro (camachuelo trompetero), la presencia de estas especies, antes en cantidades destacables, se ha reducido al mínimo con la creación de nuevos parques de renovables. Además, en los últimos años estaba siendo usada como área de descanso por multitud de aves limícolas.

A las puertas de Juncalillo del Sur, que además de Sitio de Interés Científico es Zona de Especial Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves, Llanos del Matorral es solo una de las canciones de la cara oculta de la proliferación de las energías limpias.

Otra es la desembocadura de Tirajana, entre algunos de los humedales más notables de la isla, como Salinas del Matorral, Salinas de Tenefé, playas de Tirajana y Juncalillo del Sur, y con multitud de estanques de riego atractivos para acuáticas migratorias. Allí han muerto cientos de aves al chocar contra las aspas y la falta de vigilancia en las pistas de acceso facilita la degradación del espacio debido a los vertidos ilegales de residuos, el tránsito descontrolado de vehículos a motor y una mayor presencia de animales asilvestrados

Hay más baladas de naturalezas rotas en esa cara B. Se escuchan en Costa Botija, Aldea Blanca, Montaña de Agüimes, Amagro y otros rincones ventosos y soleados deseados por los promotores de energías limpias.

Con 50 parques eólicos activos y 80 en fase de autorización, Gran Canaria acumula también 76 parques solares en trámites que sembrarían más de 667.068 paneles entre 9 municipios.

Seguimiento ambiental

Desde 2018, tras conocer que el Gobierno canario cifraba el impacto oficial en la avifauna en 0, agentes de Medio Ambiente del Cabildo recogieron cadáveres de 80 aves a los pies de molinos en 2 años. Tal vez sea porque el seguimiento ambiental de estas instalaciones está en manos de las propias gestoras de los parques.

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