Yonay Rodríguez señala los daños que ya presentan los kioscos. / COBER

«No quiero que me den limosna, solo recuperar mi trabajo»

Los trabajadores de los kioscos de Playa del Inglés y Maspalomas viven un drama, mientras los módulos siguen cerrados y ya deteriorándose

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

Media humanidad anda despertando de la pandemia, menos los 24 trabajadores de los 10 kioscos de Playa del Inglés y Maspalomas, en San Bartolomé de Tirajana, que siguen sumidos en esa pesadilla. No por el virus, sino por sus efectos colaterales. La covid les mandó para casa y ahí siguen, dos años después, solo que casi sin ingresos y con un nudo en el estómago.

En teoría, no han perdido sus puestos de trabajo, pero no saben cuándo podrán reincorporarse. Ni con quién. Por eso han iniciado una campaña de protestas. Este jueves se concentraron por segunda vez a las puertas de las Oficinas Municipales de San Fernando. Les queda hacer ruido. Todo el que puedan.

En ese mismo limbo parecen instalados los kioscos, colocados en 2020 y todavía cerrados, sometidos a los efectos del sol, el salitre y el vandalismo. El deterioro lastra ya su imagen pese a que están en plena meca turística. Presentan partes oxidadas y pérdida de piezas, algunas arrancadas. Para colmo, una curiosidad. La mayoría de estos módulos ni siquiera han podido ser estrenados. Los estaban colocando cuando el virus paró al mundo.

Carmen Pérez, una de las afectadas. / cober

«Hace dos meses estaba viviendo en mi propia casa, de alquiler, pero el dueño me dijo que la dejara porque no estaba pagando, me tuve que ir a casa de mi madre, a una habitación de dos por tres, con 48 años. Y no es lo mismo». Este es el testimonio de Carmen Pérez, una vecina de Castillo del Romeral que ha estado 22 años trabajando en los kioscos de la playa. Una mujer autónoma que, de repente, se ve en la necesidad de volver a depender de la familia.

«No me parece justo lo que están haciendo con nosotros»

«¿Cómo lo voy a llevar? Fatal», responde sincera. «No me parece justo lo que están haciendo con nosotros. Ellos tienen su sueldito a final de mes y a nosotros nos tienen así, pasándolo mal». Cuenta que en abril cobró solo 227 euros, lo correspondiente a solo 10 días. «Bueno, en realidad no lo cobré, porque se lo chupó el banco».

Hasta marzo habían estado resistiendo, hasta cuando el Gobierno central mantuvo en vigor los ERTE por la pandemia. Pero a partir de esa fecha España entró en una nueva normalidad y dejó atrás a este pequeño colectivo de trabajadores. Entonces empezó para ellos un nuevo calvario. Dejaron de cobrar. Así han estado hasta este miércoles. Ahora tienen la cobertura de un ERTE más específico, un ETOP, por el que han empezado a cobrar, de media, solo 680 euros. Menos es nada, pero no les da para vivir.

Parte de los trabajadores de los kioscos de las dos playas. / Cober

«La alcaldesa me llamó y me ofreció el banco de alimentos, pero no quiero limosna, yo quiero trabajar», les responde Carmen a Conchi Narváez, que se interesó por su situación después de que, desesperada, decidió usar las redes para gritar a los cuatro vientos que no aguanta más, que quiere recuperar una vida que le han quitado.

Cerrados al tener el contrato vencido

Y si están los kioscos, están los trabajadores y están los turistas en las playas, ¿por qué no han reabierto? Por motivos administrativos. Los contratos de estos puestos están vencidos desde 2007, por lo que desde entonces y hasta 2020 estuvieron trabajando en precario. El problema, informan desde el Ayuntamiento, es que al cerrar por la pandemia , la ley no permite retomar el contrato si está vencido. Lo permite en casos de concesiones administrativas, como el servicio de hamacas, pero no en casos de contratos por prestaciones de servicio, como el de los kioscos.

Siendo así, la pregunta que se hacen estos trabajadores es por qué el Ayuntamiento no ha aprovechado todo este tiempo desde marzo de 2020 a marzo de 2022 para regularizar el servicio. «Porque, literalmente, se han olvidado de nosotros. No hay más». Así lo ve Mónica Ruiz, otra de las trabajadoras, convertida casi en una portavoz del colectivo. El Ayuntamiento tiene que sacar a concurso la explotación de los kioscos y contratarlos. Y en esas está.

Una urgencia no tan urgente

En el pleno de mayo, el Ayuntamiento de San Bartolomé aprobó una moción que instaba a que el trámite se hiciera por urgencia, pero los pliegos aún no han llegado al boletín oficial, que es donde habrán de publicarse para que luego se presenten las empresas interesadas. Aún siguen enredados en los pasillos municipales, entre los de Cuidado del Litoral y Contratación.

«Solo exigimos que esto salga ya a licitación y poder incorporarnos a nuestros puestos de trabajo», reclama Ruiz, dando por hecho lo que les han garantizado tanto la alcaldesa como el primer teniente de alcalde, Samuel Henríquez, que serán subrogados por las nuevas titulares de las explotaciones.

Esas empresas deberán hacerse cargo también del mantenimiento de los kioscos, que aunque nuevos, ya no lo son tanto. Parecen gafados. Llevan comprados desde 2014 y casi todo el tiempo cerrados, primero metidos en una nave, hasta 2020, y después sobre la misma arena. Solo un par de ellos pudieron estrenarse, apenas una semana.

Un tercer verano sin kioscos en las playas

A Yonay Rodríguez, con 17 años de experiencia en estos puestos, le tocó estar en uno, en el número 2 de Playa del Inglés, y lo tiene claro. «Los otros estaban cascados, pero eran más funcionales». Dice que en estos nuevos módulos los clientes no tienen dónde sentarse y los trabajadores están más expuestos al viento y a las ráfagas de arena. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que siguen cerrados y que, si nada lo remedia, las dos mejores playas de la isla pasarán un tercer verano sin servicio de kiosco para sus usuarios.