El jefe de Costas, de blanco, y varios técnicos, este miércoles, en la playa de Tauro, tras firmar el acta de reversión. / C7

La playa de Tauro reabre la semana próxima con los dos extremos prohibidos al baño

La cala ya no es la misma, pero al menos la gente se podrá bañar cinco años después de que la cerraran por obras. Mogán asumirá su gestión

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Mogán

Ya no es la playa que fue. No es de callaos, sino de arena. Y tampoco se reabrirá al baño en su totalidad, pero al menos ya hay una fecha para el reencuentro de los bañistas con la playa de Tauro, en Mogán. La alcaldesa, Onalia Bueno, informó tras una reunión con la Demarcación de Costas de Canarias que la cala reabrirá la semana próxima. Eso sí, con una salvedad, se prohibirá el baño en sus dos extremos, tanto en el más próximo a Amadores, por donde una tubería, procedente de una desaladora próxima, vierte salmuera al mar, como por la orilla que mira a la playa del Cura, donde hay riesgos de caída de rocas de una escollera y una plataforma para solárium que, según Costas, la empresa hasta ahora concesionaria de Tauro hizo sin permiso y fuera de la concesión que se le dio para explotar la cala.

Reabrirá bajo la tutela del Ayuntamiento, que se hará cargo de la limpieza y de la vigilancia de la playa después de que el Gobierno central, a través de Costas, recuperara este miércoles la gestión directa sobre Tauro tras la firma del acta de reversión de la concesión que se le otorgó en su día a Anfi Tauro SA. Esta entidad recurrirá a los tribunales, pero, mientras tanto, las administraciones ya toman posesión de este litoral.

Según informó la regidora municipal, el día de la reapertura está pendiente de que Costas resuelva un problema administrativo. «Pero será rápido, abriremos la semana próxima». También avanzó que el Ayuntamiento solicitará formalmente a Costas autorización para explotar los servicios de temporada y dotar a la playa de sombrillas, hamacas y socorrismo, pero que mientras tanto la reabrirán con esas dos zonas balizadas en las que se prohíbe el baño y con cartelería informando de los usos no permitidos y de que la cala aún no tiene socorristas. Sí tendrá vigilancia policial por agentes locales y guardias civiles, que velarán, recalcó, por un uso cívico en el que no cabrán asaderos, acampadas ni perros sobre la arena. «Seremos implacables en eso», advirtió. Y también anuncia que hoy consensuarán con los vecinos la regulación del tráfico en la cala