Las medianías y cumbre de Gran Canaria se llenan de vegetación con las últimas lluvias. / Arcadio suárez

Medianías y cumbre de Gran Canaria se tornan verdes

Las últimas lluvias registradas, aunque no cuantiosas, han dejado una bella estampa, excusa perfecta para conocer los pueblos y pagos del interior de Gran Canaria

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ Las Palmas de Gran Canaria

El campo es agradecido y la huella de las últimas lluvias se nota en el paisaje, donde la verde vegetación predomina. O eso es por lo menos lo que arroja una visita a las Medianías de Gran Canaria, donde la vida sigue su curso a pesar de crisis, de subidas de precios, de pandemias y guerras. Los agricultores de la zona – desde Caideros a Juncalillo pasando por Fontanales– apuntan que «se agradece la lluvia», pero también señalan que nunca es suficiente.

Y quizás, teniendo en cuenta los últimos análisis de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología), no sea tanta la lluvia aunque sí los efectos visuales. Solo hay que tener en consideración que el archipiélago canario sufrió este invierno su séptima temporada más cálida y la duodécima más seca desde la serie histórica de registros de la Aemet, que comienza en el año 1961.

En el cómputo global, este invierno en Canarias, según la Aemet, fue muy cálido, con temperaturas por encima de la media habitual y con largos episodios de calima, con 20 días en total en los que se redujo la visibilidad por debajo de los 10 kilómetros. Pero, a pesar de todo eso, hoy por hoy la sensación térmica en muchos puntos de la geografía isleña es de frío, más que el de costumbre. Y esa bajada de las temperaturas, más la lluvia, hace que las zonas de medianías inviten a pensar, a determinadas horas del día, que se trata de una primavera fría y lluviosa que da lugar a un paisaje muy vistoso.

Solo hay que recordar que en el análisis del último trimestre que hizo la Aemet público a mediados de marzo se puso de relieve que el periodo invernal en Canarias fue «muy seco», muy por debajo del promedio. Y los episodios de lluvia, cortos y anecdóticos.

En la Vega de San Mateo, uno de los municipios más fríos de Gran Canaria, esta semana el termómetro ha marcado máximas en torno a los 18 grados y mínimas de 7 grados. Aunque en el pueblo aseguran que ha sido un invierno muy frío que se ha alargado en el tiempo hasta la bien entrada la primavera.

En todo caso, las precipitaciones mansas han hecho que los pagos de las medianías y cumbre de Gran Canaria inviten a una visita para conocer los ricos productos de la tierra, apreciar el trabajo que llevan aparejados, y disfrutar de unos paisajes únicos llenos de contrastes.