Los frutales morirán antes de florecer

De verdaderamente dramáticas han calificado agricultores de las medianías de San Bartolomé de Tirajana las consecuencias de la sequía. «Se arrancarán árboles frutales, la cosecha de uva será mínima y el cultivo de papas en Cercados de Araña se reducirá a un 20%», indican los productores.

GABRIEL SUÁREZ / MASPALOMAS

La prolongada sequía que afecta a las medianías de San Bartolomé de Tirajana está resultando más dura de lo esperado. A juicio del presidente de la Cooperativa Zona Alta de Tunte, Vicente Santana, la situación está adquiriendo con el paso de los días y la falta de lluvias «tintes verdaderamente dramáticos para todos, porque no es que quede poca agua en las presas, es que ya no tenemos agua para regar», afirma con cierta angustia.

El panorama que pinta el agricultor es devastador para el sector. «Si no llueve antes de final de año de manera copiosa y, en cambio, continúan estas altas temperaturas, lo más probable es que tengamos que arrancar muchos árboles frutales, que lo más seguro es que se sequen antes de florecer, porque tal y como están las presas no habrá agua para regarlos», apuntó, siendo los más perjudicados por la penuria hídrica los cítricos, albaricoques y ciruelos, los más numerosos de la zona de medianías.

Pero la sequía no solo castigará de forma preocupante a los árboles frutales más preciados, sino que se llevará por delante sin miramientos a los diversos cultivos que se practican en la zona y que suponen ingresos extra para numerosas familias durante varios meses al año.

«Todo hace pensar que el mayor desastre se producirá en el cultivo de papas», localizado principalmente en la zona de Cercados de Araña, próxima a la presa de Chira. Santana estima que de continuar las actuales condiciones climáticas no se plantará ni un 20% de la superficie destinada a dicho tubérculo en las medianías. «Pero ¿quién se atreve a mover la tierra y plantar teniendo un panorama tan sombrío por delante?», se cuestiona el agricultor, quien estima que serán pocos los que se arriesguen a plantar.

La imagen de la balsa de El Sequero, con una pequeña mancha de agua en el fondo, es la postal que mejor refleja la dureza de la sequía que golpea a las medianías sureñas. Este embalse, construido por el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria hace poco más de una década por el empeño e impulso de los regantes de Tirajana, tiene como misión proveer de agua a los cultivos que se extienden por el barranco y gran parte de las medianías. Una situación similar se observa en el estanque regulador de Cruz Grande, que, con la presa de Chira bajo mínimos, poco a poco se está secando.