Imagen del juicio, este martes. / c7

Una vecina del carnaval de día de Vegueta: «La vida para nosotros es imposible»

Juicio por la demanda de unos vecinos contra la celebración del carnaval de día de Vegueta

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La concejala de gobierno del área de Servicios Públicos y Carnaval del Ayuntamiento de la capital grancanaria, Inmaculada Medina, declaró ayer que había «algunos vecinos a los que les molestan todos y cada uno de los actos que se celebran en Vegueta/Triana» y que con los mismos, «alcanzamos un acuerdo en 2019 para la celebración del Carnaval de Día aplicando unas normas en beneficio de todos como la reducción de ruidos y ampliar los espacios», dijo ante el titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 5 de Las Palmas de Gran Canaria. Este acto correspondió a la primera de las dos sesiones del juicio que estudia el recurso interpuesto por varios vecinos de la zona contra las resoluciones que el Consistorio dictó en el año 2019 justificando y validando la celebración del carnaval de día en el casco histórico de la ciudad.

La concejala responsable de las carnestolendas, en contra de lo argumentado por los demandantes, explicó que no creía que «la gente de forma indiscriminada haga sus necesidades en las puertas de las casas. Además, cumplimos con toda y cada una de las medidas y los acuerdos adoptados con los vecinos como la reducción de horarios, ampliación de espacio, medición de ruido y ampliar y reforzar la seguridad y la limpieza como se había ordenado», puntualizó.

Al respecto de este último punto y a preguntas del magistrado Ángel Teba García, la concejala fue explícita al sostener que «utilizamos el barrido manual, barredoras, limpieza mecanizada y baldeo, complementando el servicio municipal con otro externalizado», dijo. Reconoció que «no hay estudios sobre el ruido que genera la maquinaria de limpieza pero es obvio que se genera ruido» y que los trabajos se hicieron durante toda la madrugada, pero a su juicio, «los vecinos se quejan por la fiesta, llegamos a acuerdos para la limpieza y luego también se quejan de la maquinaria. Muchas veces es la queja por la queja... la limpieza se hacía desde las 23.00 a las 2.00 cuando se lleva a cabo todo lo grande y a las seis se realiza el refuerzo de la misma. A estos vecinos de Vegueta, porque así tengo que decirlo, les molesta hasta el ruido que generan los operarios cuando trabajan desde que acaba la fiesta. Nos molestamos por la fiesta, nos molestamos porque se limpia y se deja impoluta la zona, teniendo en cuenta que también se intensifica la colocación de contenedores y de baños públicos», exclamó.

Demandantes

Por su parte, la letrada de los demandantes, Yomara García Viera, defendió que el Ayuntamiento capitalino acuerde el traslado del carnaval de día a otra zona, que se cumplan las condiciones que piden los vecinos o que haya una compensación económica por los perjuicios ocasionados.

Para sostener estas demandas, declararon tres vecinos que expusieron los inconvenientes que les crean estas celebraciones en su barrio. La presidenta de la asociación Triana San Telmo, PepaSánchez, declaró que «los vecinos se ven limitados a salir y entrar de sus casas, hay miles de personas que beben en la calle, esnifan en los cajeros, orinan en los portales, hay vómitos por todos los lados y la vida para nosotros ese día es imposible», espetó.

«Luego los servicios de limpieza cuando se va la gente empiezan a limpiar a altas horas de la madrugada. A entrar las barras y muebles de los locales y hasta la madrugada no puede dormir nadie», afirmó esta testigo.

Los vecinos, añadió, «acaban con las puertas meadas y vomitadas y cuando hacen la limpieza deterioran la piedra de cantería y las maderas de las puertas. Es un macrobotellón y la policía se las ve y las desea para poder poner orden porque el número de agentes que hay es insuficiente», expuso. «Se genera un ruido ensordecedor, una masa humana que emite un murmullo y vibración inaguantable», finalizó.

Por su parte, otra testigo describió el carnaval de día «literalmente como una tortura. Desde hace unos años para acá se desbordó y ya no es un encuentro familiar, es un auténtico despropósito. Hay gritos, suciedad, deterioro de las casas, vómitos, consumo de drogas y todo el despiporre habido y por haber. La gente campa a sus anchas, cada uno hace lo que le da la gana y la policía se ve indefensa».

Este juicio tendrá próximamente su continuación con una segunda sesión en la que se llevará a cabo la prueba pericial.