Una oportunidad para el Guiniguada

El cambio de modelo al que todo indica que obligará la pandemia generada por el coronavirus a la hora de regresar a las aulas el próximo curso se percibe por vecinos de San Nicolás como una oportunidad para garantizar el futuro del colegio capitalino.

Rebeca Díaz
REBECA DÍAZ

La pandemia provocada por el coronavirus Covid-19 ha obligado a modificar aspectos esenciales de la vida diaria y del modo en que trabajamos, nos desplazamos, estudiamos o nos relacionamos con nuestros semejantes. Unos cambios que han llegado para quedarse, al menos hasta que se encuentre una vacuna con la que poder hacerle frente.

Así las cosas, todo indica que la vuelta a las aulas el próximo curso del alumnado que en estos momentos se ve obligado a continuar con su formación desde casa no estará exenta de variaciones. Si atendemos a lo que apuntan los expertos y a lo que ya se ha puesto en práctica en países como Alemania –donde los estudiantes de los últimos cursos de Bachillerato han vuelto a sus centros educativos para afrontar las pruebas de acceso a la universidad– una de las medidas a tomar será la reducción de alumnos por clase para garantizar que se respeta la distancia social.

Y es aquí donde vecinos del barrio capitalino de San Nicolás ven una oportunidad para el colegio Guiniguada –un centro público que ha visto peligrar su continuidad por el descenso en el número de alumnos que ha registrado con el paso de los años– ya que consideran que las nuevas circunstancias pueden ser una respuesta a su futuro, dado que cuenta con unas amplias instalaciones.

«He leído que, por ejemplo, que en Andalucía las aulas van a estar más reducidas, van a tener menos alumnos, con lo cual yo creo que eso puede beneficiar al colegio Guiniguada, que tiene más de 20 aulas vacías», plantea Israel Medina, presidente de la asociación vecinal y cultural Cofiris del risco de San Nicolás, y exalumno de un centro por cuya continuidad lleva mucho tiempo luchando. Cree que se trata de unas instalaciones muy necesarias que no se han aprovechado en la medida de sus posibilidades.

Así, señala que aunque en el centro, hasta la suspensión de las clases por la crisis sanitaria, además de impartirse estudios de enseñanza primaria se acogía el Proyecto Medusa –un programa regional para impulsar la integración de las tecnologías de la información y de la comunicación en las escuelas de Canarias– hay espacio suficiente para incrementar el número de estudiantes e incluso ampliar su actual oferta sumando secundaria. Una posibilidad largamente acariciada por vecinos y padres y madres del alumnado.

«Espacio hay de sobra», comenta sobre una circunstancia que considera fundamental a la hora de atraer nuevo alumnado. «Pueden venir niños de otros lados y más profesores», porque «clases vacías hay», insiste.

Medina explica que se ha estado informado y tiene claro que las condiciones de acceso a los centros educativos en cuanto al aforo será muy distintas. «Eso de tener clases masificadas de 25 o 30 alumnos, tanto de colegios de primaria como de secundaria, ya no se va a permitir», dice previendo el panorama que se va a dibujar de cara al próximo curso escolar.

Apunta que ha hablado de esta segunda oportunidad que entiende se abre para el centro escolar con su actual directora, pero comprende que ella debe atender las directrices que se marquen desde Educación.

Sin embargo, el portavoz de Cofiris comenta que sería posible que el centro dedicara «una de sus plantas para primaria y otra para secundaria, la cosa es darle uso porque hay muchas aulas vacías» y «hay espacio para todo». Además, apunta que también podría organizarse al alumnado por horarios. «A lo mejor que unos niños vayan de mañana y otros de tarde», plantea.